miércoles, 23 de abril de 2014

Aquello de tener diecisiete años.

Este post va respecto a la rola "Cigarette Daydreams" ("Fantasías de cigarro") que últimamente ha sido mi replay.

La canción la encontrarán en el video del final, pues la letra me parece un poema al estilo de la poesía narrativa, aunque con clichés en su forma, el fondo, sumado a la frase luminosa que da título a la canción, más la música y la vocecita desgarrada de Matthew Shultz, la convierten en un viaje intertemporal. 

Tratando de entender por qué me gusta, descubrí que la letra prácticamente describe a la adolescente que fui -y que muchas otras chicas son o fueron-, entonces recordé a los personajes femeninos de mis películas de pubertad o adolescencia y, aunque antes sólo me parecían cool, ahora entiendo que la empatía con ellas me permitió no sentirme tan aislada.


Si lo vemos desde un contexto social, soy un producto de mi época y sin querer hice click con el espíritu que en los 90s cuestionaba los órdenes establecidos: en ese tiempo hubo una explosión de la consciencia colectiva, especialmente entre la juventud, alentada por la caída del muro de Berlín, el feminismo que ya desde los 80s había salido de la Academia para volver a las calles -donde había nacido casi dos décadas antes-, además de otros movimientos sociales como el ecologismo y el activismo político que a finales del siglo XX impactaron por medio del arte, la televisión y el creciente mundo Web.

En medio de estas cavilaciones que me despiertan rolas como ésta, recibí el siguiente mensaje:

"Me da nostalgia cómo creciste, cuando estaba en secundaria encontré tu blog ... me metía por la música, y veía tu foto comiendo elote, eras una niña... ya estoy por terminar la carrera y pues creciste hahaha nada más quería comentarlo..."

Y nada, que es natural que al crecer una cambie (dice la rola de Future Islands: "seosons change"): ya no fumo, ahora tengo menos miedos que antes, pero en esencia sigo siendo la misma chavita ondeada, idealista, radical a mi manera, aún en busca de respuestas y de paz mental. Así, un montón de morras han de sentir empatía con esos personajes de los 90s y al mismo tiempo, de cierta forma, también conmigo.


viernes, 7 de febrero de 2014

Vsi imajo radi srečne konce o Poema con título en lengua desconocida (parte I: Invierno)

Te vas Octubre te llevas las piezas
del rompecabezas que quise juntar
no tenía solución
por eso te vas a países de nieve
a buscar tu medida en amantes heladas
dejar el vaho de tu calor en las vidrieras de tiendas
donde descansan letreros en idiomas que desconoces
pero que hablarás cuando me hayas olvidado
cuando seas el hombre que predije aquella vez que te corriste sobre mí
prendiste la luz del baño y tu silueta emergió de las sombras
-una aparición para mis ojos, acostumbrados a la oscuridad-
delgada delgado casi un niño
más joven de lo que nunca volverás a ser
y Octubre te vas con tus sueños en bolsas de plástico
dejas atrás este país ordinario
sus autoservicios su síndrome imperialista
su miseria escondida en las calles que rompiste en dos
pasándoles por en medio
saliste ileso hombre joven:
te largas a otro continente
a sufrir lamentos como acá sufriste
en este país que ha sido nuestro refugio
y hoy te despide desde una banca en la terminal
yo ahí sabiendo que no te volveré a ver
entreteniéndome sádica
con imaginarte: vas solo al supermercado
pasas los domingos solo viendo comerciales grotescos
que no comprendes y no quieres comprender
apagas la televisión que transmite en lengua desconocida
sales de casa sin rumbo
piensas en mí y te distrae el umbral de una taberna
apestosa y oscura pero te guía el hambre
calientas con tus nalguitas la silla frente a la barra
la mesera rubia de pestañas rubias, te dice:
nihčce en želi jesti v prazni restavraciji, kajne?
y tú sin contestar porque no entiendes nada
me entretengo masoquista con imaginarte
diciéndole a la mesera: veš, si zelo lepa ženska
ella sí que entiende, te invita a su casa
le pareces simpático por moreno 
y esa risa y tu silencio
tan mío y tan sin mí
ella te parece decente
diré que su nombre es Brina
no es bella pero es lo justo para aniquilar tu soledad
reemplazarme en los jardines de tu cerebro
laberintos de paredes floridas que me ven yacer moribunda
Hermoso Octubre, te me olvido
llega la noche y Brina descubre tu silueta en la penumbra
-una aparición para sus ojos acostumbrados a la oscuridad-
se abre se abre como mariposa
la primavera ha sobrevivido al paso de las estaciones
ahora Brina es más bonita que aquella vez
el país, más cálido
el idioma, manso contigo
al otro lado del mundo tú también te me olvidas
ya no eres mi estación favorita
el calor de Mayo se desploma en mi cama
su silueta robusta va borrando a la tuya
su cabeza descansa en mi hombro mientras reviso el correo electrónico
me escribes: vsi imajo radi srečne konce
yo sonrío sin entender una puta palabra
sonrío porque te sé del otro lado
recordando nimiedades que nos dijimos
sonrío porque te sé contento, Octubre
y a todos nos gustan los finales felices

Nunca es tarde para reseñar a Daft Punk.

Sé que es un cliché reseñar a Daft Punk, después de sus discos Homework, Discovery, Human After All y la banda sonora de Tron, creo que ha sido Random Access Memories del que más se ha hablado. Cuando lo tuve en mis manos me prometí no escribir sobre él, pero pasé días oyéndolo sin parar y hoy no puedo evitar compartirles mi viaje.

Algunas canciones tienen la reminiscencia de sus álbumes pasados y otras son muy novedosas, aunque todas guardan relación con obsesiones conocidas del dúo formado por los franceses Guy Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter: lo espacial y robótico, los sampleos, el club dance o Electronic Dance Music (música disco), el detalle en cada efecto sonoro, sus influencias musicales (recordemos aquella rola Teachers del Homework, donde enlistan a decenas de músicos), la fiesta, el baile, lo cool, e incluso el amor, que se trata en muchas de las nuevas canciones (una se llama The Game of Love: "el juego del amor" y suena a Something About Us de su previo disco Discovery. Otra se llama Instant Crush: "enamoramiento instantáneo").

Pero en su generalidad, el álbum es un homenaje a la música de los años setenta, la época del primer electrónico, de los primeros sampleos, los primeros DJ's con sus vinilos, los sintetizadores análogos y la pre-industrialización del mercado musical (poco antes de que MTV se llevara todo al demonio), por lo que resulta una pieza que romantiza esos años y principios de los ochentas, a la vez que rinde tributo a quienes le abrieron paso, musicalmente hablando, a esta que se ha convertido en una de las bandas más importantes de house music (aunque eso del género queda en discusión, sobre todo después de este nuevo álbum). Ritmos house con los elementos setenteros enfatizados ya se oían en canciones como One More Time de disco Discovery o Around the World del Homework, pero en Random Acces Memories llegan a su extremo.

El primer track es, hasta ahora, mi favorita: Give Life Back to Music, una rola club dance que recuerda en algo a su estilo pasado, pero revive a su vez ritmos disco. La letra dice en inglés: "Deja a la música entrar esta noche / Sólo préndele a la música / Deja a la música de tu vida / Dale vida a la música otra vez". Para mí, escuchar a Daft Punk de nuevo, me transporta a antiguas épocas de mi vida (sin duda, ellos tocan "la música de mi vida"), pero además este disco es un viaje en el tiempo mismo: la época histórica cuando se creaba y reproducían ritmos en aparatos análogos, entonces uno tenía que "prender" el tocadiscos para oírlo (ahora no, ahora sólo das click o rozas un botón, a lo mucho se prende la computadora o el iPhone).

En Random Access Memories también hay canciones que están demasiado relajadas y tengo que dar skip cuando lo escucho para salir a correr (o empezar la party), como es el caso de Doing it Right; pero otras, como Motherboard (bellísima) son progresivas y pasan del relax al delirio futurista-setentero. Beyond es otra de las calmadas, pero aplica lo del futurismo-setentero para recordar los jingles de National Geographic o de aquél programa de televisión de Carl Sagan: sonidos que simbolizaron el progreso, el futuro.

Ésa idea del futuro se oye en la canción Giorgio by Moroder (otra de las progresivas que va del funk suave al rock pesado). Giorgio Moroder fue un músico que introdujo muchos de los sonidos electrónicos a la música disco: el track comienza con su voz explicando que en 1969 y 1970, él quiso encontrar la música del futuro, por lo que creó sin darse cuenta los sonidos que influeyeron a toda la electrónica posterior. Daft Punk retoma esta influencia y le hace honores. Más o menos por esta línea "tributaria" está Fragments of Time, canción alegresilla con ritmo soul setentero.

La letra de Touch es casi un poema, y su relación con lo literario radica meramente en lo "cursi" de la canción (kitsch), porque la rola comienza con sonidos espaciales, tétricos y después desconcierta al lanzarnos una voz de adulto (¿anciano?) cantando una canción de pop setentero, la cual acaba deconstruyéndose en un primitivo Electronic Dance Music, al puro estilo de Donna Summer (con quien Giorgo trabajó ampliamente).

Las preferidas de los escuchas son Get Lucky y Lose Yourself to Dance, en ambas tienen por vocalista invitado a Pharrel, famoso cantante de la banda hip-hop Gym Class Heros. La primera vez que le puse atención a la letra de Get Lucky, pensé que ese podría ser el himno de mi generación: habla de quedarse despierto toda la noche, alcoholizándose, enamorándose, divirtiéndose. Aunque en realidad estas dos canciones (yo digo) son la conexión que hace Daft Punk entre la cultura disco de los setentas y nuestra generación (de los noventas a nuestros días), al menos de aquello que fuimos a fiestas raves, frecuentamos clubes y sudamos toda la noche al ritmo del DJ, yéndonos de after para seguir bailando y "con suerte" ("luckly") terminar acompañados en la madrugada: "she's up all night 'til the sun / I'm up all night to get some / She's up all night for good fun / I'm up all night to get lucky" ("ella se queda toda la noche hasta el sol / yo me quedo toda la noche para obtener un poco / ella se queda toda la noche por buena diversión / yo me quedo toda la noche para estar suertudo").

La última canción, Contact, tiene un sampleo (el único en el disco) de la pieza We Ride Tonight de la banda de rock The Sherbs, cerrando así la exploración de ritmos de los 70s y su reinterpretación, haciendo un homenaje a la serie de personajes que influyeron esta música y a los propios Daft Punk.

Las colaboraciones de otras bandas y músicos de diversos géneros y generaciones, hacen que este disco sea más humano que sus anteriores (definitivamente más que Human After All), lo que me sacó de onda, al menos a mí que soy fanática de sus cascos espaciales (¿cómo dos cascos pueden ser tan putamente sexies?).

El disco logra sorprender porque aún conservan su esencia, su tendencia a la satirización, lo lúdico y la remembranza de sus maestros. Entre varios amigos que tenemos diferentes gustos musicales, a todos nos gusta Daft Punk. Recuerdo cuando yo andaba metida en el ambiente industrial, nos conquistaron con sus temáticas cyborg, los metaleros son fans del soundtrack de Tron, los raverosos se volvieron locos con Human After All, a los houseros les entona desde el Homework y los más fresas los descubrieron con el lanzamiento de Discovery. Pero en general, todos sus discos tienen algo que envuelve y gusta a todo tipo de oyentes.

Random Access Memories es definitivamente un acceso a memorias del pasado que son totalmente azarosas, pero cobran sentido al realzar la ironía de lo pop, lo que fue y que ya no es, sin perder su encanto, al menos no para quienes hemos disfrutado de la música electrónica a través de las décadas de su existencia, sin tener que ver con lo generacional, pues, por ejemplo, yo no viví esos tiempos y sin embargo me alcanzaron (vi las series "Cosmos" de Carl Sagan, bailé Gloria Gaynor en la secundaria, escuché a mis tías cantar ABBA), así como Daft Punk va a alcanzar a las generaciones por venir, de eso podemos estar seguros.


domingo, 5 de enero de 2014

Primera mañana de enero.

Había sido un sueño de naufragio para despedir el año viejo. El agua llenaba poco a poco la habitación, mientras yo hacía una maleta y era apurada por el caudal creciente que en algún punto me ahogaría, pero también por la sensación de que debía tomar un camión o un avión que partiría en pocos minutos. Me encontré luego en un baño de azulejos amarillos, un baño como de escuela o institución gubernamental, con una ventanita por donde entraba la luz e iluminaba mi lado derecho. Yo en claroscuro. Por la puerta, de entre la penumbra, aparecías tú. A medida que entrabas al cuartito ibas siendo tocado por la luz, venías a mí, me dabas un beso. Yo te decía que ya me tenía que ir, pues sabía que debía tomar un camión o un avión en pocos minutos. Luego una laguna mental. Gracias a la no-continuidad del sueño, borracha de luz y de beso, lo próximo que recuerdo es haber abierto los ojos en la primera mañana de enero.

jueves, 2 de enero de 2014

Aquellos buenos tiempos del rock tampiqueño.

Este articulo lo escribí para la extinta página de promoción artística Tampico Cultural hace un par de años, hoy lo publico aquí a petición de los compas y en homenaje a la raza rocker que me vio crecer. 

Aquellos buenos tiempos del rock tampiqueño.
Gracias a Obed Zapata, por refrescarme la memoria.
Incursioné en el mundo del rock tampiqueño tardíamente. Yo apenas tenía dieciséis años de edad y ya existían bandas como Anton, que llevaban casi una década tocando. Mi banda Menstrual Power fue de las primeras en el puerto formadas por puras mujeres (con Melissa Ortuño en el bajo, Sandra Hernández en la batería -quien ahora toca en Empire Darkness- y yo en la guitarra y voz); cuando empezamos a tocar ya existían el RockFabrik y el Bar Obrero, de vez en cuando se hacían tocadas en bares anónimos (cualquier bar de mala muerte) o en fiestas caseras.

Pero antes –mucho antes de nosotras-, existió el Metal Garage donde tocaban bandas como Aquelarre, Anton, Los de Abajo, Lenguas Muertas, Radical Sista, etc. Después abrió La Kaza Café Rock (lo que ahora es Dolce) y se hacían eventos organizados mayormente por Toño Díaz, quien tenía su negocio en el Macalito -único lugar donde podía conseguirse material rockero, ya que eran los tiempos del cassette y no existía el Internet-. En ese entonces predominaba la escena metalera y punk: Hecatombe, Cygnus, Antiquus, Fuscion Ácida, La Contra, Guante Blanco. Después vino Atrapados en los 60s (en la Ave. 1ero de Mayo, Cd. Madero), donde casi siempre tocaban las bandas metaleras mencionadas y The Forensic, así como bandas de heavy y otras de hardcore-punk como Convicción.

Por esas épocas, el gran apoyo a la escena lo ejercían dos factores: (1) la tienda de Toño Díaz donde se juntaban metaleros y punks a “cotorrockear” (que después se movió al centro de Tampico y se convirtió en Urban Noise); y (2) una estación de Cd. Victoria llamada Radio Tamaulipas. En ésta había un programa transmitido de 9 a 11 donde ponían bandas rockeras de todo el estado. Gracias a ello, los tampiqueños se hicieron amigos de otras bandas de la región, empezaron a tocar fuera de Tampico y a traer bandas de otras ciudades (Cd. Victoria, Laredo, Matamoros, Valles, Poza Rica, etc.)

A partir de aquí entré yo. Fui llevada al RockFabrik por un amigo cuyo hermano mayor tocaba en Argoth. Nos sentaron en el área de “menores de edad” y tomé piñas coladas sin alcohol, impresionada por la decoración industrial que le daba un aire sombrío, irreverente: rockero.

El RockFabrik (ubicado en Ayuntamiento) acababa de abrir. Su propietario Manuel Ramos, con una propuesta launge, ofrecía rock en vivo de jueves a domingo y formaba tocadas por género musical, permitiendo además de los géneros ya existentes la entrada al alternativo, al nu-metal y poco a poco a estilos que nunca se habían tocado en el puerto, como gothic metal, folk metal, industrial, lo que serían los principios del indie, etc. Ahí fue cuando formamos nuestra banda Menstrual Power, influenciadas por el post-punk y por Kittie, resultando en un rock experimental que de rudo no tenía nada, sólo nuestra forma de vestir (ja).

Por el RockFabrik pasaron muchas bandas. Las que recuerdo eran  (disculpen si se me escapa alguna): Arteria de Hule, Claroscuro, Lenguas Muertas, Barracuda, Clavo, Tetralogía de Fallot, Adlibitum, Doriz, Orwell, Los Guillén, Muestra Gratis, Kromo, Player 2, Caja Negra, Shubidubis Band, Vade Retro, Ácida, La Contra, Cuarto Menguante, Infinita, Zion, Némesis, Dislexia, Again Fuckin Down, Convicción, Actitud, Antiquus, Anton, Evil Entourage, Sarcoma, Hecatombe, Black Abomination, Imperium, Lords of Chaos, Empire Darkness, The Forensic, Menstrual Power, Nerea (también de las primeras bandas de mujeres), solistas como El Caimán y el mítico Dr. Manzur, la banda de planta Argoth y la propia banda de Manuel Ramos, RPM.

Pero como el rock se trata de headbangear, dar brincos y golpes, el RockFabrik por su tamaño no se prestó (creo que sólo en un par de ocasiones se permitió el slam y las consecuencias fueron desastrosas), así que muchos –sobre todo los punks y hardcoreros- comenzaron a desertar hacia una nueva opción: el Bar Obrero, perteneciente a Mayra Osorio.  

En mi opinión, fueron las épocas en que más viva estuvo la escena. Obed Lam fundó la página de Tampico Rock (www.tampicorock.com) y cubrió todos los eventos donde las bandas hacían aparición, en dicha página había una agenda del rock tampiqueño, salían las fotos de los toquines, las biografías de las bandas, incluso tenía un foro de discusión donde a veces los pleitos trascendían el Internet, formando verdaderas rivalidades entre las personas y bandas implicadas.

La rivalidad también se extendió a las sedes del rock, pues como es natural en todo negocio, Bar Obrero y RockFabrik empezaron a hacerse competencia, lo cual lejos de resultar negativo, fue enriquecedor para la escena: había tocadas al por mayor (hasta se empalmaban: a veces una banda tocaba en un lugar y rápidamente cargaba instrumentos para irse a tocar al otro), concursos, guerras de bandas, entrega de Music Awards donde se premiaba a “la mejor banda”, “la banda revelación”, “la mejor canción”, ¿cómo olvidar los trofeos del Bar Obrero que imitaban al Oscar, pero hechos con muñecas barbies teiboleras?

Así, punks, metaleros, hardcoreros, góticos y alternativos comenzaron a hacerse un grupo homogéneo debido al florecimiento de la escena gracias a los dos bares y a tampicorock.com. También gracias a las tiendas como la de Blackie (ex bajista de Anton que publicaba un FanZine de metal) donde se juntaban los músicos. Por último, también gracias a las intensas tocadas en fiestas caseras que se hacían cada fin de semana (quien las vivió, recordará el legendario “Chocolatazo” hecho con mezcal, Lechera y Coca-Cola).

Por supuesto, cada quien tenía sus bandas amigas con las que más se juntaba, los lugares de ensayo se convertían en refugios para cada “clica” y unos terminaban jalando más hacia RockFabrik que al Bar Obrero o viceversa. Pero en general, un jueves, viernes o sábado de tocada, implicaba diversidad. Es lo que más me gustaba, porque a fin de cuentas todos teníamos esa “personalidad rockera” de libertad, mente abierta y gusto por la fiesta, por la música.

Igualmente se fue dando una compenetración del rock con la playa: muchos nos juntábamos ahí por las noches, con el metal a todo volumen en los automóviles estacionados frente a la avenida. Estaba de moda ir al Hospital Naturista, donde nos emborrachábamos a sus afueras bajo la luna o en medio de la oscuridad de las habitaciones abandonadas (y a veces, aunque parezca mentira, uno se encontraba amigos como si de una fiesta se tratara). Surgió también el Hoyo Funky, otro bar en la entrada de la playa que ofrecía tocadas y raves. En Semana Santa los escenarios en la arena y con la brisa marina eran dominados por bandas locales. Éramos verdaderos rockers costeños.

Después la playa se llenó de violencia e inseguridad. El RockFabrik cerró. Muchos ya no se identificaron con el Bar Obrero -que desde un principio tuvo un carácter más extremoso- y dejaron de ir a las tocadas. La página de Tampico Rock dejó de funcionar. Algunos músicos se fueron de Tampico y sus bandas desaparecieron para dar paso a otras nuevas, las cuales vendrían a formar parte de una generación rockera que a mí ya no me tocó. Algunas “bandas de siempre” se conservaron intactas y otras que eran novatas alcanzaron una muy buena calidad. Y así fue, a grandes rasgos, el fin de una era y el inicio de otra de la que yo ya no puedo hablarles. Sin embargo, la que yo recuerdo, esa que me tocó, me atrevería a decir que fue “la época dorada del rock tampiqueño”.

martes, 31 de diciembre de 2013

Te quiero, 2013.

El 13, número cabalístico de la transformación y el cambio (simbolizado en el Tarot como La Muerte: transmutación, dejar atrás viejos preceptos), fue lo que representó este año de nuevos comienzos, dificultades, oportunidades, cambios de paradigmas, crear, accionar, trabajar duro ...y entre todo eso, huecos que me gusta ir llenando con AMOR. 
 Nueva casa...
 Nuevo libro...
Nueva edad...
Nueva música...
Nuevo trabajo...
 Nuevas ciudades...
 Nuevos amigos...
 
Nuevas cosas aprendidas...


  Reencuentros...
 
Y chingos de poesía...
 
   El 14 es estabilidad, continuidad, amores y amistades, así que... ¡venga! Bring it on 2014.

martes, 17 de diciembre de 2013

Insomniomancia (poema en seis actos)

“Dormir cuando hay dolor 
y no quererse despertar” 
CANDY MX

Para Haku y David 
1
En la triste clarividencia del insomnio
opto por el no saber
pero ya es muy tarde
he leído e interpretado la desdicha
que se asoma en los rostros ajenos
los párpados con sus ayeres
la vida que ellos sufren
yo la sufro
yo sé
El insomnio me lo revela:
esta voracidad de conocimiento
devorar historias y entenderlas
con una audacia que asusta
me ha dejado  d e s a r (l) m a d a

2
Ahí estaba yo sentada frente a la pantalla
interpolando tragedias repetidas hasta el cansancio
(justo como esta frase: hasta el cansancio)
todos los Edipos
todas las Helenas
todos los putos Aquiles y sus valentonadas
ahí estaba yo mirándolos desde el asiento de cine
buscando significado a los gestos
en que el actor revela algo suyo
(y del personaje y del otro personaje y del guionista y del director)

Tanto choque de cinismos
e historias de amor en las que me reflejo
como si no tuviera vida
y viviera la de otros

3
Libros, espejos, mensajes en las redes sociales
personas anónimas generan respuestas idiotas
y pierden su importancia en un segundo
-gotas de lluvia convirtiéndose en charcos
charcos convirtiéndose en nada
(todos hemos sido estrellas fugaces, después de todo)
o (las palabras no son nada sin respuesta, después de todo)-

4
Este vicio de ser tantas yo encarnadas en ellos
este observar y observar y equivocarme y acertar
hasta ir acertando más veces (unos le dicen madurar)
es lo que he perseguido año con año
de lo que me arrepentiría si creyera en algún Dios
(a veces me siento culpable de no sentirme culpable)

5
Quisiera poder ignorar
con la ignorancia de las niñas
y así creer en un Dios genérico
vivir en la inamovilidad de la hierba o de las algas
sin embargo     
pienso 
y duele
cada maldito pensamiento me corta como una sierra
me aísla           me envuelve en un mar agitado
porque ya no entiendo lo que digo
porque lo que digo es lo que pienso
cada chingado recuerdo del pasado de los otros
que no viví más que en mis sueños
es síntoma de este insomnio clarividente
del que estoy enferma
tan lúcida que enloquezco (unos le llaman neurosis)
-¿me entenderás tú, leyendo en un día o noche cualquiera
seguramente a una hora que no serán las 4:49 de la madrugada?-

6
Quiero dormir
                        ser yo
                        ser un sueño
                        no ser
                        no comer
                        no tener ganas
quiero desconectarme de esta máquina
que proyecta una realidad alterada
soy un cinematógrafo harto de reproducir imágenes
quiero quedar en blanco o en negro
quiero dormir
no pensar
no querer
no ser
hablarte
para no suponer que te hablo
desde este estúpido asiento

jueves, 14 de noviembre de 2013

"iPoems" y la poesía como sanación.

En julio de este año me encontré a la argentina Romina Cazón en un encuentro literario y me propuso publicarme un libro; ella es poeta, artista visual, diseñadora y editora, el poemario se publicaría por medio de su editorial Ediciones El Humo, que opera junto a la fotógrafa Gabriela Chávez desde San Juan del Río, Querétaro, a la par con una casa cultural, un estudio de fotografía y una revista literaria.
Lorena Illoldi, Gaby Chávez, Romina Cazón, Alejandro Betancourt y Erika Said.
Yo ya tenía un proyecto poético listo para despachar, un experimento cuasi postmoderno que estaba segura que no iba a ser bien recibido por ninguna autoridad cultural en México (es decir, jamás iba a ganar premios auspiciados por el gobierno o así), por eso me pareció ideal publicar en una editorial independiente, que no me puso limitaciones de ningún tipo y que, por ende, me permitió explotar mejor mi creatividad.
El mejor café de olla del mundo en El Espantapájaros.
Yerba mate y matero de El Cocuy, la meritita Argentina.
"Urbano" de Alejandro Betancourt, "Artefatuo" de Romina Cazón y "iPoems" de Erika Said.
En septiembre de 2013 se concretó el proyecto, le envié a Romina mi manuscrito y supe que mi creación frankesteriana titulada "iPoems: poemas en shuffle" (un juego conceptual con el iPod), vería la luz a la par con el poemario "Urbano" del buen Alejandro Betancourt, como yo, tamaulipeco.
Lanzamiento de "iPoems" libro-objeto que toma el concepto aleatorio del iPod.
 
Firma de libros en El Espantapájaros Café, San Juan del Río, Qro.
 
Nuevos lectores de nuevos poetas.
    
Y nuevas amistades y nuevas voces.
Ediciones El Humo cubrió todos los gastos de edición, diseño e impresión, y aún Romina hizo arreglos para solicitar apoyos al Instituto Tamaulipeco de la Cultura y las Artes (ITCA), así como a su correspondiente queretano (IQCA), para poder llevarnos a ambos poetas a Querétaro, donde haríamos el lanzamiento de los libros acompañados de la también tamaulipeca Lorena Illoldi, teatrista y escritora con más experiencia, y quien tuvimos el honor de que fuera nuestra presentadora.
 
Claro que pasar poco más de cincuenta y seis horas junto a tres individuos, de alguna manera termina por hermanarte a ellos, y así filosofando sobre cuestiones que iban desde cuitas espirituales hasta ondas feministas, activismo y pro-diversidad, juntos llegamos a la conclusión de que la poesía cura: cada uno de los poemas en "iPoems" fueron una negociación conmigo misma para no desperdiciar sentimientos, fiebres, fantasías y desquicios que se atoraron en mi psique, y que tuve la fortuna de convertir en historias, maleándolos como el forjador malea el metal, para crear formas tenaces con ese fuego que me ardía adentro. Una forma de decir: esta soy yo y sin máscaras, estos son mis reflexiones más lúcidas, mis miedos irresueltos, mis obsesiones públicas y ocultas.
Algo similar le sucedió a Betancourt, quien por primera vez en su vida se atrevió a expresar abiertamente su sexualidad, en un libro que es tanto una confesión como un manifiesto: lanza las máscaras al aire y se queda desnudo, desnudo y erguido, sin nadie que lo tumbe. Nos contó que en una lectura pública de algunos de los poemas de "Urbano" en Ciudad Victoria (proyecto que logró escribir, más no publicar, gracias a una beca estatal), ante su familia y gran parte de su conocidos, se vio obligado accidentalmente a revelar su preferencias sexuales. De esta forma notamos cómo la escritura de este poemario ha sido también para él, una manera de encararse con el yo interno y aprender a amarlo y aceptarlo como es.
La reunión con los amigos, el viaje a Querétaro, fueron sólo la conclusión de estos procesos, como una fiesta de graduación en la que pudimos conversar con otro grupo de outsiders, afectados por la opresión social, cada uno a su manera -de género, política, racial, sexual-. Romina, por ejemplo, es una argentina que vivió la dictadura en su país y tras emigrar, hoy sufre la discrimanción nacionalista de los mexicanos -que como se sabe, no son tan buenos con los extranjeros latinoaméricanos como lo son con los europeos o gringos-. Gaby, por su parte, es una mexicana que a corta edad se fue a vivir a California: una inmigrante. Lorena y Alejandro, profetas incomprendidos en su propia tierra, han luchado por ser fieles a sus corrientes creativas sin atenerse a ningún tipo de institución política. Y yo... como mujer, también inmigrante y fronteriza, alienada, a veces siento que no tengo apoyo ni de los de este lado, ni de los de aquél, pero es gracias a estos encuentros que me doy cuenta que no estoy (no soy) sola.
 

Fue un viaje iniciático. Era octubre, la sincronicidad y la vibra del Día de Muertos, nos acogió en aquellas ciudades coloniales mientras caminábamos por sus calles, explorándolas y explorándonos, porque la poesía es un proceso que antes de escribirse, debe de vivirse. 
27, 28 Y 29 de octubre de 2013.
Algunas fotografías fueron capturadas por Gabriela Chávez.

 
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