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jueves, 18 de enero de 2018

Yo fui una adolescente femipunk


Texto originalmente publicado en el primer número (noviembre, 2017) de Y la nave va: revista cultural.

¿Qué motiva a unas chicas de dieciséis años a formar una banda? Aún me lo pregunto cuando pienso en Menstrual Power, que si bien no fuimos la primera banda de mujeres de Tampico, nuestra ciudad, sí fuimos la primera banda de mujeres adolescentes. 
    Melissa Ortuño y yo debutamos como rockeras en el Festival de Expresión Artística de la preparatoria del Instituto Cultural Tampico (ICT), mismo colegio que vio caminar a Rockdrigo González y al Subcomandante Marcos entre sus pasillos. Aquel primer grupo musical se llamó SPM (acrónimo de Síndrome Pre-menstrual), interpretamos canciones de las new-metaleras Kittie y de Deftones. Esa noche fuimos descubiertas por Jorge Hernández, el psicólogo de la escuela, quien además era músico y productor amateur, él nos puso en contacto con su prima Sandra Hernández: una baterista delgadita, bajita, diez años mayor que nosotras pero se veía de nuestra edad, usaba playeras de Misfits y The Ramones, era novia del Dodo, conocido guitarrista local. 
Lo de “Menstrual” se me ocurrió a mí y la idea era “provocar y transgredir”, como buena punk en desarrollo. Hasta mucho después entendí que con ello estaba ejerciendo un feminismo al cual estuve expuesta, indirectamente, gracias a la cultura popular misma.
     Según las feministas -y según yo- la menstruación no es algo de lo que debamos avergonzarnos las mujeres, es un tema del cual se debe hablar libremente sin conmoción o vergüenza. Hoy es común hablar de ello en parte gracias al feminismo, pero hace décadas era impensable mencionar la palabra “menstruación” en lugares públicos. De ahí “Menstrual Power”, un nombre que ahora a la distancia de los años me parece que llevaba en sí el espíritu de principios del siglo XXI. Teníamos una canción llamada Succubus que era la voz de un demonio femenino hablándole a su víctima. Otra se llamaba Siete días impura y discurría sobre cómo en los tiempos de Cristo las mujeres eran enviadas lejos de la ciudad por siete días cada vez que les llegaba su período menstrual. Otros títulos hablaban de emociones (un tema por demás femenino) e incluso del aborto. Éramos feministas sin saberlo. 
De niña crecí con caricaturas como Josie and the Pussy Cats y Jem and the Hollograms, donde las protagonistas cantaban en bandas formadas por mujeres que rockeaban con mucho estilo. Eran estímulos visuales a la vez que auditivos para una niña que desde temprana edad comenzó a mostrar sensibilidad por el arte. Gracias a las aspiraciones clase-medieras de mi familia –lo cual agradezco-, tuve lecciones de pintura, de piano, fui parte del coro de la escuela y escribí poesía que mi abuela celebró. 
     Vivía en una privada en la Colonia del Maestro, mi madre trabajaba tiempo completo y aún llegaba a casa a bordar vestidos o hacer moños de niña para vender; como madre soltera, siempre buscaba formas de incrementar el ingreso familiar. Aunque algunos puedan pensar que descuidó a sus hijas, la verdad es que los vecinos de la privada estaban en situaciones similares, casi todos nos conocíamos y como había muchos infantes, pudimos llevar una niñez en hermandad, sin peligro, sin soledad y, mejor aún, sin mucha supervisión adulta: libertad total. Yo solía jugar al futbol con los niños mientras las niñas jugaban a las muñecas. Uno de mis vecinos, Ricardo Vela, era fanático de Jim Morrison. Hoy Ricardo es un guitarrista reconocido en la escena post-rock de Monterrey. 
      Otro recuerdo de mi niñez fue en medio de la fiebre por Gloria Trevi. Hay que aclarar que Trevi poseía un look prestado un poco de la Madonna new-wave ochentera y un poco del post-punk gótico que a finales de los setenta iniciara Siouxie Sioux. El Boom Trevi se dio en los noventas, más de una década después de Madonna y de Siouxie. Por entonces asistí a una piñata en el patio de una casa donde participé en un concurso de baile; en cuanto se oyó el bombo de Pelo Suelto mis compañeras comenzaron a bailar, yo corrí a esconderme en el cuarto de servicio, ahí vi una escoba y encontré la manera de sobrellevar mi vergüenza: regresé al “escenario” tocando una guitarra imaginaria con la escoba. Lo recuerdo bien porque gané  el concurso. 
En México vivíamos el gobierno de Salinas de Gortari, estabilidad económica, los albores de la entrada del nuevo siglo. Yo alimenté mi acervo cultural y musical con lo que me llegaba de la televisión por cable y mis visitas anuales a McAllen, donde participé fervientemente del consumismo que la firma del Tratado de Libre Comercio había facilitado. Estados Unidos pasaba por una moda juvenil neo-hippie que imitaba a la de los años sesenta. En las tiendas vendían pantalones acampanados, blusas sicodélicas, cuadernos y calcomanías con leyendas como “Girl Power” (“Poder de chica”). A los doce años compré mi primer CD: Torn, de la cantautora Natalie Imbruglia. Estaba aprendiendo inglés, ello me hizo apreciar sus letras y comenzar a escribir mis propias canciones. Me enseñé a tocar la guitarra. Después de ese CD, compré el Celebrity Skin de Hole, el Nevermind de Nirvana y She’s got issues de The Offspring: me había convertido al rock alternativo. 
En secundaria me fui a vivir a Ciudad Juárez donde entré en contacto con la sociedad fronteriza, menos tradicionalista que la tampiqueña. Ahí terminé de erigirme como punk / grunge / new-metalera. Volví a Tampico con un look dark y mucha seguridad en mí misma. Antes de irme a Juárez sufrí de baja autoestima, nunca terminé de encajar en el mundo católico derechista del ICT. En Juárez me reafirmé como mujer y como rockera, tuve admiradores, amigos que escuchaban la misma música que yo, que se vestían como yo, que preferían ir a un concierto de rock en vez de a una tardeada a bailar. Incluso volví siendo novia de quien hoy es mi esposo, un rockstar local de Texas, guitarrista de una banda llamada Fake Clone. Volví siendo otra y esa otra fue quien creó Menstrual Power.
Por entonces escuchaba música riot grrl, la versión femenina/feminista del punk, chicas que promovían el empoderamiento de la mujer y tenían muchas ganas de derrocar al patriarcado con algo tan inocente como canciones llenas de gritos. Comencé a coleccionar discos de grupos donde tocaban mujeres. Me uní a foros de Internet donde las bandas de mujeres de México dialogábamos. Aún con todo esto, no supe del feminismo propiamente hasta que estuve en la universidad, muchos años después de mi banda adolescente. 
    Y esa fue, en breve, la historia cronológica de mi rockerismo y también, un poco, la de mi feminismo, pues sin duda ambas tendencias en mí han ido siempre de la mano. Y aunque fui de un grunge tardío al new-metal, del punk al post-punk, de ahí al metal, luego al rock gótico, luego al new wave, luego al new rave, luego al electrónico, luego al indie dance, luego al indie rock, luego al shoegaze, luego al dream pop, luego… bueno, no ha sido tan simple como suena. Casi todos los géneros, aunque se odien, se ven obligados a ser amigos en mis listas de reproducción, hay unos que siempre me acompañan, como el post-punk, otros que ya no escucho, como el new-metal. También hay muchos en medio que no formaron parte de mi estilo de vestir, mas sí de mis gustos e influencias: jazz, blues, bossanova, folk, salsa, tango, huapango... Una melómana no se conforma con un solo estilo, tiene que probar de todo. Ahora mismo, sólo como otro dato irrelevante de esta nota: mientras escribo suena Everything Now de Arcade Fire.

lunes, 19 de diciembre de 2016

El viajero del tiempo hipster.

Una fotografía que forma parte de una exposición llamada "Aquí sus vidas pasadas", en el museo virtual Bralorne Pioneer de British Columbia en Canadá, muestra la ceremonia de apertura de un puente en los años cuarenta. ¿Notan algo curioso en la imagen? ¡Hay un hipster de nuestra época!, con lentes modernos, camisa estampada, suéter vintage e incluso una cámara compacta y portable, de las que no existían en ese tiempo.

La fotografía estuvo meses colgada en el museo, hasta que un día llamó la atención este hombre que no encaja con el resto de los asistentes a la inaguración del puente, y se corrió el rumor de que podía tratarse de un viajero del tiempo quien llegó desde nuestras épocas (o un futuro cercano al nuestro) al Noviembre de 1940 y le tocó presenciar la histórica apertura del puente.


Mientras los fanáticos de la ciencia ficción deciden creer ciegamente, a la imagen se le ha acusado de espuria, por ello le hicieron pruebas y se comprobó que no está manipulada, ni reimpresa, incluso el mismo hombre aparece en otra foto de ese día.

La teoría de los incrédulos es que el hombre no es de otra época, simplemente es alguien extravagante de los años cuarenta, yo me lo imagino como un reportero enviado por un periódico de la gran ciudad, a cubrir la nota a aquél pequeño poblado de Canadá. Recordemos aquella escena de la película SLC Punk, donde unos punks de los ochentas van a un pueblito vecino (retrasado unos diez años) para comprar cerveza sin identificación, el tendero y su esposa se muestran aterrados al ver a los jóvenes con aquel look desconocido para ellos y le preguntan al de cabello azul: "¿Qué eres?". ¿Extraterrestre, demonio, portador de una extraña enfermedad? No. Es simplemente un punk. Así quizá quienes rodean al hombre en la foto piensan que parece loco con su cabello despeinado y sus lentes extraños.

Además, los hipsters de hoy buscan lograr esos looks de épocas pasadas, por eso nuestro entendimiento nos remite a un viajero del tiempo hipster. Si la fotografía mostrara a un hombre con gorra Nike y lentes Ray-Ban, entonces quizá la ciencia sí estaría ante un dilema. Pero el look de nuestro "hipster time traveler" se explica de la siguiente manera: lentes extraños eran comunes en esa época (arriba la foto de la película Doble Identidad, 1944); la camisa estampada puede tratarse más bien de un sueter de colegio también muy a la usanza de los 40s, y la cámara podría ser uno de los primeros modelos compactos como la Kodak Folding Pocket. Debido a la perspectiva de la toma estos detalles se ven contemporáneos: la cámara se ve más pequeña, el sueter que tapa el estampado hace que se vea como una camisa de serigrafía, etc.

Para mí el caso está cerrado, pero me gustó la nota para compartir, ya sea que el niño dentro de ustedes decida creer que es un crononauta, o el adulto realista se obstine a pensar en que es una bobería.

miércoles, 13 de enero de 2016

La contoversia entre "bato" y "vato".

"Vato" es un término que ha llamado mi atención desde hace tiempo, ya que lo utilizo en algunas de mis narraciones por replicar el lenguaje coloquial (iba a agregar "del norte de México", pero la verdad es que su uso se ha extendido a la capital del país y supongo que en otras ciudades urbanizadas del centro y sur también se utiliza).
La mayoría de mis amigos son norteños como yo. Aproveché este hecho para hacer, hace algunos años, un sondeo en mis redes sociales sobre cómo piensan ellos que se escribe la palabra, "bato" con "b" o "vato" con "v". La disputa quedó muy reñida, casi en 50/50.

Yo di mi voto a la "v", ya que si uno transita por las calles urbanas del país, encontrará en muchas paredes, escrita con graffiti, la insignia de los vatos locos, pandilla que en muchas ciudades ya ni siquiera funciona como pandilla, sino simplemente como un nombre que grupos aislados de adolescentes adoptan para denominarse y que, al pasar la pubertad olvidan. Pero el graffiti queda grabado muchos años después de que estos chicos crecen y siguen sus vidas. Lo que ha permitido la supervivencia del término.

En donde sí existen con fuerza estas pandillas es en las zonas marginales de los Estados Unidos e incluso de Canadá y algunas ciudades de Europa, siendo originaria de Florida. En estas zonas la agrupación sí cuenta con los elementos propios de un "gang": sentido de hermandad entre sus miembros, rivalidad con otras pandillas, y hasta la elección de una señal con los dedos que gráficamente muestra una "V" y una "L".
En cuanto al término "vato", el Wikicionario lo inscribe también con "v", añadiendo que proviene del caló mexicano. El caló es entendido como una serie de sistemas que "los grupos delincuenciales de México han creado para identificarse, conocerse y comunicarse con facilidad. Para este fin, crearon una jerga lingüística derivada del español, con aportes de varias lenguas e interpretaciones particulares de palabras. Este sistema es utilizado para comunicarse y mantener lejos de su grupo a personas ajenas o indeseables, por ejemplo a miembros de la policía.”
Por otro lado, he visto la palabra "bato" (con "b") en algunas piezas de la literatura mexicana contemporánea que reproducen el habla callejero. Un ejemplo es el libro Cocaína, manual de usuario del narrador Julián Herbert. En una referencia más arcaica, la palabra"bato" aparece en la Biblia para denominar una medida de volumen que calcula los líquidos (como nuestro actual "litro"). También forma parte de la mitología griega, siendo mencionado "Bato" por el autor latino Ovidio como 1) un personaje tartamudo y como 2) un viejo pastor. Por último, existieron varios emperadores con ese nombre, como Bato I de Ciernes y su sucesor Bato II de Ciernes.
Tras leer a Herbert y a Yuri Herrera, y ver validado el término por fuentes históricas, hubo un rato en que yo empecé a escribir "bato", confiando en la sabiduría de los escritores jóvenes de nuestro país. Pero finalmente volví a la "v" y corregí todos mis textos en los que previamente había cambiado la "v" por la "b", para volver al uso de "vato", ya que me parece que así como se utiliza en la calle es como debe llegar a la Academia y no viceversa, siguiendo preceptos como el de Raúl Ávila, quien en La Lengua y los Hablantes asegura que un lenguaje es creado por los usuarios de esa lengua, y es mediante el uso y la transmisión de las palabras que éstas perviven a lo largo del tiempo, más allá de si están inscritas en algún archivo oficial de resguardo lingüístico, como en español vendría siendo el Diccionario de la Real Academia Española.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Es que no basta leerlo, hay que vivirlo.













Hace años fui al festival Literatura en el Bravo en Ciudad Juárez. Me colé a la fiesta de bienvenida, donde estaban Juan Gelman, Ledo Ivo, Eduardo Antonio Parra, y muchos otros. Obviamente los escritores invitados eran una élite y ni pelaban al resto de los asistentes, así que terminé cotorreando con dos poetas jóvenes locales -según recuerdo eran hermanos-, y con un académico alemán como de cincuenta y tantos años, con quien hablé largo rato sobre literatura mexicana.

Se acabó la fiesta oficial. Los hermanos poetas y yo hacíamos planes para seguir tomando, el académico alemán escuchó y quiso venir con nosotros, fascinado con la idea de conocer la Ciudad Juárez que inspiró el 2666 de Roberto Bolaño.

Caminamos a un barecillo ahora extinto del Pronaf. A medida que la noche avanzaba, le íbamos contando al extranjero más y más historias terribles de la cotidianidad en la ciudad: secuestros, balaceras, colgados en el Puente Al Revés. Todo pasó del plano ficticio, de lo meramente narrativo, a la realidad: alguien se estaba peleando en el bar donde nos encontrábamos, recuerdo haber oído algo sobre una pistola, recuerdo el escándalo, gente movilizándose, nos sacaron del lugar. Caminamos unas cuadras por la calle, aún los poetas y yo poniéndonos de acuerdo sobre el siguiente bar que visitaríamos, pero el alemán, exaltado, se despidió y tomó un taxi a su hotel. Jamás lo volví a ver. Tampoco a los hermanos poetas.

Hoy estaba investigando a los profesores del doctorado en Letras Hispánicas y Portuguesas de la UCLA, ya que solicitar admisión para un Ph.D. en Estados Unidos no es cosa de juego: además de los innumerables requisitos de admisión, uno tiene que investigar a los catedráticos para decidir de antemano con quién deseará trabajar en caso de ser aceptado. Esa empresa me llevó a descubrir el interesante trabajo de investigación de un tal Marten van Delden, investigador y profesor de literatura hispánica en dicha universidad. Su especialidad de estudio es la literatura mexicana (es un "mexicanista", se diría en el mundo académico). Se despertó mi interés por trabajar con él, y cuando miré su fotografía hice la conexión: se trataba del mismo hombre con quien compartí la intrascendente aventura de aquella noche por Ciudad Juárez.

Más allá de repetir metáforas gastadas sobre el tamaño de este mundo y la ironía de la casualidad, o de hablar sobre cómo los temas de la ficción a veces se hallan graciosamente confluyendo en la realidad, me quedo con la pregunta: ¿contará esta anécdota para poner en mi carta de solicitud de admisión?


miércoles, 13 de agosto de 2014

Guía para entender la guía de Slavoj Zizek: cine, perversión, ideología y otras reflexiones.

Mientras veía junto a Eliher el documental The Pervert's Guide to Ideology con actuaciones de nuestro filósofo favorito Slavoj Žižek -para mi suerte y la de quienes tengan Netflix, el docu se encuentra trepado a esa plataforma-, le puse pausa para comentarle a mi compañero, con el fin de que entienda lo que hacemos los académicos de la literatura cuando sí nos ponemos a trabajar: 

"Hacemos practicamente lo mismo que Žižek en este documental, él parte del psicoanálisis para interpretar películas, nosotros exploramos obras de la literatura desde diversos puntos hermenéuticos, o sea, interpretativos, ¿me entiendes?".

"No".

"Por ejemplo, para Žižek la película Taxi Driver representa a la clase oprimida sadomasoquista que es victimizada por el capitalismo, pero que en cierta forma disfruta de ser victimizada. La violencia al final de Taxi Driver aparece como una reacción del individuo ante la impenetrabilidad de la sociedad capitalista (y ahora agrego: esta reacción es la consecuencia brutal de reconocerse como El Otro, el extranjero, el ser incapaz de acceder a las exigencias del capital global). Estas mismas interpretaciones las hacemos los literatos, pero en lugar de películas, tomamos novelas o poemas o cuentos". 

Terminamos el documental, gracias a lo cual intentaré dar mi interpretación de la interpretación de Žižek, con el fin de servirles a ustedes de guía para "la guía del pervertido hacia la ideología" (traducción literal del título de la película).

Nos habla Žižek de Jaws, aquella película de los noventa con un tiburón asesino. Aquí puede decirse que el tiburón es una metáfora del capitalismo, pero es más bien una mezcla de varias cosas, la alegoría del monstruo devorador es usada para concentrar en él todos los miedos de la sociedad conservadora capitalista, misma que se resiste a la inmigración, a la mezcla de razas, a la diversidad reliogiosa, etc. Con esto recuerdo una hipótesis que alguna vez leí, que decía, según datos numéricos comprobados, que durante los gobierno demócratas en Estados Unidos se producían más películas y series de televisión sobre zombies, mientras que cuando gobernaban gobiernos republicanos, el auge era de películas y series de vampiros, ¿por qué? Porque lo que pasan en la televisión (con todo y sus comerciales) responde a la ideología del sistema político en turno, y desde el punto de vista demócrata se representan a los republicanos como zombies atontados que siguen las reglas sin tener un pensamiento propio, mientras los gobiernos republicanos, por su parte, ven a los demócratas como chupasangres libertinos que metafóricamente gustan de las orgías, los festines y se alimentan de la inocencia ajena.

Volviendo al documental, nos habla también de Full Metal Jacket recalcando que los humanos experimentamos cierta simpatía por la obsenidad, dicha simpatía es innata a nosotros por el simple hecho de ser entes sociales, de vivir en grupo. Por ejemplo, ciertos rituales de iniciación que implican humillaciones, el bullying, o la misma humillación del crimen organizado al ridiculizar a sus víctimas con formas de tortura indignas. Esto sucede a nivel global porque es, para el humano, una forma de sentirse aceptado dentro de la sociedad que perpetúa este ciclo una vez que la víctima se convierte en victimario. Al final, si no logramos establecer una distancia entre lo que la sociedad quiere de nosotros y lo que realmente podemos dar, terminaremos destruyendo a los demás (violencia) o auto-destruyéndonos (suicidio) como en el caso del soldado que se da un tiro en la boca en la película de la que hablamos.

Justo después pasa a desmenuzar The Dark Knight, segunda entrega de la trilogía cinematográfica Batman. Debo de confesar que tras oír al filósofo eslavo hablar de las implicaciones políticas tan obvias en la película, sobre la manera en que las sociedades funcionan gracias a la construcción de mitos y mentiras, a mí me quedó entre líneas la idea del suicidio de Heath Ledger, quien encarna a El Huasón en la película. Siguiendo los postulados de Žižek hasta entonces, podría yo agregar que el actor llevó a las últimas consecuencias su sentimiento de opresión e impotencia ante una sociedad impenetrable, mezquina, opresora y controladora, y que, digámoslo metafóricamente, al quitarse los "lentes de sol" de la película They Live, sólo le quedaban dos opciones: rendirse a esta sociedad opresora y formar parte de ella, o elegir a la muerte.

Y justo ahora que menciono They Live -primera película de la que nos habla Žižek, la cual yo no había visto hasta ayer-, diré que más allá de la ciencia ficción ranflona que se maldesarrolla a lo largo de la trama, la primera mitad de la película apunta a ser una una denuncia social muy clara, al contar la historia de un hombre de clase obrera que encuentra una caja de lentes de sol, los cuales, al ponérselos, muestran la cara verdadera de la realidad: todos los colores y figuras atractivas en los letreros publicitarios quedan a blanco y negro, con tipografías simples, dando el mensaje real detrás de los anuncios. Obedece. Manténte dormido. Cásate y reprodúcete. Consume. No pienses por ti mismo. Compra más. No cuestiones la autoridad. Sométete. 


La película mantiene sus referencias a la sociedad de consumo, comparando el glamour y la comodidad desplegados en los anuncios de televisión, con la vida verdadera de personas que usan la ropa por necesidad y se dedican a la supervivencia con trabajos forzados. La clase alta o, más específicamente, el capitalismo, es visto como este invasor alienígena que viene a seducir a los humanos para apoderarse del planeta. Al igual que en la película Titanic, la clase alta se vale de la baja para vivir, haciéndole creer que es necesaria, pero a la vez buscando alejarla y segregarla, precisamente para evitar que piense por sí misma (en Titanic, la muerte de Jack y la supervivencia de Rose ejemplifican esta relación de uso-deshecho que ejerce la clase alta sobre la baja).

Hacia el final del documental, Žižek analiza la religión a través de la película The Sound of Music (1965) y termina por concluir que son más ateos los católicos que los que se dicen ateos, pues el catolicismo promueve el placer y el seguir el camino de los deseos, tal como el capitalismo hace, con el fin de seguir perpetuando su supervivencia a costas de la libertad de los más pobres (ya sea pobres de mente, pobres de espíritu o pobres económicamente).

Como sincronicidad con todas las reflexiones que el documental desató en mí, hoy me encontré con esta frase de Max Aub que llora: “No se puede creer en Dios sin haber dudado de él. Sin desesperar. Quien tiene plena seguridad de la existencia de Dios, no cree en Dios”. Según las conclusiones de una plática que tuve ayer con una amiga, tergiversaré la frase para decir que "no se puede creer en el amor sin haber dudado de él. Quien tiene plena seguridad de la existencia del amor, no cree en el amor". E igual podría utilizarse cambiando la palabra Dios y amor por cualquiera otra que nos hable de cualquier construcción social impuesta por el Gran Otro sobre nuestras tiernas mentes humanas pues, finalmente, sólo al cuestionarlas podemos apelar a un verdadero cambio, una verdadera revolución. 

lunes, 12 de mayo de 2014

Quieren tu dinero, quieren tu alma.

Una canción de protesta de los años 90 que debió haber surgido en la cultura de los raves, sigue teniendo total actualidad en nuestros días, y hasta más con esto de las redes sociales y la culminación del neoliberalismo en algo perverso y bizarro que se pone la máscara de "El Sueño Americano". Ahí les va mi traducción al español y el video:
Tu celular, tu cartera, tu tiempo, tus ideas
no código de barras, no fiesta, no identificación, no cervezas
tu tarjeta de débito, tu licencia, tus pensamientos, tus miedos
si no hay SIM card, no hay disco, no hay foto, no hay "aquí"
tu sangre, tu sudor, tus pasiones, tus arrepentimientos
tus ganancias, tu tiempo libre, tus modas, tu sexo
tus pastillas, tu hierba, tus tetas, tu trasero
tus risas, tus pelotas, lo queremos todo (queremos tu alma)

tu dinero, tu casa, tu teléfono, tu vida (queremos tu alma)

cuéntanos tus hábitos, tus novedades, tus miedos
danos tu dirección, tu número de zapatos, tus años
tus dígitos, tus planes, tu número, tus ojos
tu horario, tu escritorio, tus detalles, tu vida
muéstranos a tus hijos, tus fotos, tu hogar
aquí, toma una tarjeta de crédito, un seguro, un préstamo
ten un trabajo, ten una pensión, ten un corte de pelo, ten un traje
juega la lotería, juega fútbol, dale vuelo a la hilacha, toca el claxon
te enseñaremos unas loqueras, unos espantos, te compraremos bebidas, tira tus libros a la basura
te venderemos baratijas, te cobraremos impuestos, estamos comprando grandes pistolas y tú nos das el dinero

(queremos tu alma) tu dinero, tu casa, tu teléfono, tu vida
(queremos tu alma) tus pensamientos, tus emociones, tu amor, tus sueños
tu chequera, tu esencia, tu sudor, tus gritos
tu seguridad, tu sobriedad, tu inocencia, tu sociedad
tu persona, tu lugar, tu distancia, tu espacio

(Vuelvan a sus camas, América, su gobierno tiene todo bajo control otra vez)

Aquí. Mira este comercial. Cállate. Eres libre de hacer lo que te decimos.
Eres libre de hacer lo que te decimos (queremos tu alma)

Ahí les va una banda pop de chicos, ahí les va Mackers, ahí les va Britney, ahí les va una Coca
aquí pizza, aquí TV, aquí algo de rock y algo de rol
ve comerciales, más comerciales, mira a Jerry, no Oprah
cómprate una vida mejor desde la comodidad de tu sofá
aquí hay palomitas, aquí hay revistas, aquí hay malteadas, aquí hay pantalones de mezclilla
aquí hay brassieres con relleno, aquí hay cera para depilar las axilas, aquí hay playeras de fútbol, aquí hay gorras de béisbol
aquí van programas de comentaristas, aquí van videojuegos, aquí va una Coca Light, aquí hay diez líneas más
aquí hay cigarros con filtro, aquí hay labios de colágeno, aquí hay centros comerciales abiertos toda la noche, aquí hay caderas de plástico

Aquí. Aquí están los Gladiadores Americanos (futbol americano).
Mira esto. Cállate.
Vuelve a la cama América, aquí están los Gladiadores Americanos
Aquí hay 56 canales de éso
Mira a estos retardados pituitarios golpear esos cráneos juntos
y felicitarte por vivir en la tierra de la libertad. Aquí vas América
Eres libre de hacer lo que te decimos
Eres libre de hacer lo que te decimos

No hippies, no solitarios, no truncos, no gays
no zurdos, no lunáticos, no opiniones, no formas
no pensadores, no maestros, no hechos, no gente rara
no patinetos, no drogadictos, no confianza, no sueño

aquí hay palomitas, aquí hay revistas, aquí hay malteadas, aquí hay pantalones de mezclilla
aquí hay brassieres con relleno, aquí hay cera para depilar las axilas, aquí hay playeras de fútbol, aquí hay gorras de béisbol
aquí hay infomerciales muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy largos


jueves, 2 de enero de 2014

Aquellos buenos tiempos del rock tampiqueño.

Este articulo lo escribí para la extinta página de promoción artística Tampico Cultural hace un par de años, hoy lo publico aquí a petición de los compas y en homenaje a la raza rocker que me vio crecer. 

Aquellos buenos tiempos del rock tampiqueño.
Gracias a Obed Zapata, por refrescarme la memoria.
Incursioné en el mundo del rock tampiqueño tardíamente. Yo apenas tenía dieciséis años de edad y ya existían bandas como Anton, que llevaban casi una década tocando. Mi banda Menstrual Power fue de las primeras en el puerto formadas por puras mujeres (con Melissa Ortuño en el bajo, Sandra Hernández en la batería -quien ahora toca en Empire Darkness- y yo en la guitarra y voz); cuando empezamos a tocar ya existían el RockFabrik y el Bar Obrero, de vez en cuando se hacían tocadas en bares anónimos (cualquier bar de mala muerte) o en fiestas caseras.

Pero antes –mucho antes de nosotras-, existió el Metal Garage donde tocaban bandas como Aquelarre, Anton, Los de Abajo, Lenguas Muertas, Radical Sista, etc. Después abrió La Kaza Café Rock (lo que ahora es Dolce) y se hacían eventos organizados mayormente por Toño Díaz, quien tenía su negocio en el Macalito -único lugar donde podía conseguirse material rockero, ya que eran los tiempos del cassette y no existía el Internet-. En ese entonces predominaba la escena metalera y punk: Hecatombe, Cygnus, Antiquus, Fuscion Ácida, La Contra, Guante Blanco. Después vino Atrapados en los 60s (en la Ave. 1ero de Mayo, Cd. Madero), donde casi siempre tocaban las bandas metaleras mencionadas y The Forensic, así como bandas de heavy y otras de hardcore-punk como Convicción.

Por esas épocas, el gran apoyo a la escena lo ejercían dos factores: (1) la tienda de Toño Díaz donde se juntaban metaleros y punks a “cotorrockear” (que después se movió al centro de Tampico y se convirtió en Urban Noise); y (2) una estación de Cd. Victoria llamada Radio Tamaulipas. En ésta había un programa transmitido de 9 a 11 donde ponían bandas rockeras de todo el estado. Gracias a ello, los tampiqueños se hicieron amigos de otras bandas de la región, empezaron a tocar fuera de Tampico y a traer bandas de otras ciudades (Cd. Victoria, Laredo, Matamoros, Valles, Poza Rica, etc.)

A partir de aquí entré yo. Fui llevada al RockFabrik por un amigo cuyo hermano mayor tocaba en Argoth. Nos sentaron en el área de “menores de edad” y tomé piñas coladas sin alcohol, impresionada por la decoración industrial que le daba un aire sombrío, irreverente: rockero.

El RockFabrik (ubicado en Ayuntamiento) acababa de abrir. Su propietario Manuel Ramos, con una propuesta launge, ofrecía rock en vivo de jueves a domingo y formaba tocadas por género musical, permitiendo además de los géneros ya existentes la entrada al alternativo, al nu-metal y poco a poco a estilos que nunca se habían tocado en el puerto, como gothic metal, folk metal, industrial, lo que serían los principios del indie, etc. Ahí fue cuando formamos nuestra banda Menstrual Power, influenciadas por el post-punk y por Kittie, resultando en un rock experimental que de rudo no tenía nada, sólo nuestra forma de vestir (ja).

Por el RockFabrik pasaron muchas bandas. Las que recuerdo eran  (disculpen si se me escapa alguna): Arteria de Hule, Claroscuro, Lenguas Muertas, Barracuda, Clavo, Tetralogía de Fallot, Adlibitum, Doriz, Orwell, Los Guillén, Muestra Gratis, Kromo, Player 2, Caja Negra, Shubidubis Band, Vade Retro, Ácida, La Contra, Cuarto Menguante, Infinita, Zion, Némesis, Dislexia, Again Fuckin Down, Convicción, Actitud, Antiquus, Anton, Evil Entourage, Sarcoma, Hecatombe, Black Abomination, Imperium, Lords of Chaos, Empire Darkness, The Forensic, Menstrual Power, Nerea (también de las primeras bandas de mujeres), solistas como El Caimán y el mítico Dr. Manzur, la banda de planta Argoth y la propia banda de Manuel Ramos, RPM.

Pero como el rock se trata de headbangear, dar brincos y golpes, el RockFabrik por su tamaño no se prestó (creo que sólo en un par de ocasiones se permitió el slam y las consecuencias fueron desastrosas), así que muchos –sobre todo los punks y hardcoreros- comenzaron a desertar hacia una nueva opción: el Bar Obrero, perteneciente a Mayra Osorio.  

En mi opinión, fueron las épocas en que más viva estuvo la escena. Obed Lam fundó la página de Tampico Rock (www.tampicorock.com) y cubrió todos los eventos donde las bandas hacían aparición, en dicha página había una agenda del rock tampiqueño, salían las fotos de los toquines, las biografías de las bandas, incluso tenía un foro de discusión donde a veces los pleitos trascendían el Internet, formando verdaderas rivalidades entre las personas y bandas implicadas.

La rivalidad también se extendió a las sedes del rock, pues como es natural en todo negocio, Bar Obrero y RockFabrik empezaron a hacerse competencia, lo cual lejos de resultar negativo, fue enriquecedor para la escena: había tocadas al por mayor (hasta se empalmaban: a veces una banda tocaba en un lugar y rápidamente cargaba instrumentos para irse a tocar al otro), concursos, guerras de bandas, entrega de Music Awards donde se premiaba a “la mejor banda”, “la banda revelación”, “la mejor canción”, ¿cómo olvidar los trofeos del Bar Obrero que imitaban al Oscar, pero hechos con muñecas barbies teiboleras?

Así, punks, metaleros, hardcoreros, góticos y alternativos comenzaron a hacerse un grupo homogéneo debido al florecimiento de la escena gracias a los dos bares y a tampicorock.com. También gracias a las tiendas como la de Blackie (ex bajista de Anton que publicaba un FanZine de metal) donde se juntaban los músicos. Por último, también gracias a las intensas tocadas en fiestas caseras que se hacían cada fin de semana (quien las vivió, recordará el legendario “Chocolatazo” hecho con mezcal, Lechera y Coca-Cola).

Por supuesto, cada quien tenía sus bandas amigas con las que más se juntaba, los lugares de ensayo se convertían en refugios para cada “clica” y unos terminaban jalando más hacia RockFabrik que al Bar Obrero o viceversa. Pero en general, un jueves, viernes o sábado de tocada, implicaba diversidad. Es lo que más me gustaba, porque a fin de cuentas todos teníamos esa “personalidad rockera” de libertad, mente abierta y gusto por la fiesta, por la música.

Igualmente se fue dando una compenetración del rock con la playa: muchos nos juntábamos ahí por las noches, con el metal a todo volumen en los automóviles estacionados frente a la avenida. Estaba de moda ir al Hospital Naturista, donde nos emborrachábamos a sus afueras bajo la luna o en medio de la oscuridad de las habitaciones abandonadas (y a veces, aunque parezca mentira, uno se encontraba amigos como si de una fiesta se tratara). Surgió también el Hoyo Funky, otro bar en la entrada de la playa que ofrecía tocadas y raves. En Semana Santa los escenarios en la arena y con la brisa marina eran dominados por bandas locales. Éramos verdaderos rockers costeños.

Después la playa se llenó de violencia e inseguridad. El RockFabrik cerró. Muchos ya no se identificaron con el Bar Obrero -que desde un principio tuvo un carácter más extremoso- y dejaron de ir a las tocadas. La página de Tampico Rock dejó de funcionar. Algunos músicos se fueron de Tampico y sus bandas desaparecieron para dar paso a otras nuevas, las cuales vendrían a formar parte de una generación rockera que a mí ya no me tocó. Algunas “bandas de siempre” se conservaron intactas y otras que eran novatas alcanzaron una muy buena calidad. Y así fue, a grandes rasgos, el fin de una era y el inicio de otra de la que yo ya no puedo hablarles. Sin embargo, la que yo recuerdo, esa que me tocó, me atrevería a decir que fue “la época dorada del rock tampiqueño”.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Crush intelectual: Edwin Gentzler


Estoy llevando una clase de Teoría y Principios de la Traducción para mi certificado como traductora. Soy joven y todo es incierto en mi vida, así que un título extra no me caerá mal. Así conocí pues, a Edwin Gentzler.

Como introducción cabe mencionar que la Teoría de la Traducción es todo un campo de estudio, sobre el cual operan propuestas bien interesantes que se yuxtaponen con campos como la sociología, lingüística, antropología, psicología... Y es a partir de los años 90 que se liga a corrientes postmodernas como el feminismo, el postcolonialismo, el activismo social, entre otras.

La tesis de Gentzler en su ensayo "Traducción, estudios postcoloniales y las Américas", retoma tres importantes teorías surgidas en la década de los 90 a partir del postestructuralismo. Mientras que la primera es sólo un holograma de los estudios transculturales, las dos últimas fueron un kock out (me encantaron) y han afectado permanentemente mi forma de ver el mundo:

1) "Traducción extranjerizante" de Lawrence Venuti: Aquí, Venuti expuso que la gran mayoría de los textos que se traducen al inglés en Estados Unidos, tratan de "domesticar" el lenguaje para que sea entendido por los lectores gringos, así, él propone una "traducción extranjerizante", en la que se respete el texto fuente con toda la riqueza cultural de la cultura de donde proviene, y de esta forma, la labor del traductor deja de ser algo "secundario". Sin embargo, Venuti a favorece a traductores como Ezra Pound (traductor de clásicos chinos, entre otros) o Paul Blackburn (traductor de poesía provenzal y más tarde de Julio Cortázar), a quienes llama "marginales", sin tomar en cuenta que estos autores están bien asimilados y no son "marginales" sino solamente "no académicos". Gentzler luego revisa las tendencias marxistas de Venuti y termina por concluir que su teoría es elitista, pues alseguir enfrascando la traducción en términos binarios como "bueno/malo", "lengua fuente/lengua meta", "extranjerización/domesticación", no da cabida a puntos intermedios, por tanto, no da entrada a textos populares o de las clases oprimidas: es elitista y sigue basándose en las teorías estructuralistas dominantes, en lugar de las teorías postestructuralistas que caracterizan la teoría postmoderna.

2) "Rééscriture au féminin" ("Reescribiendo en/sobre lo femenino") de Nicole Brossard/Lotbiniére-Harwood/Barbara Godard: Representando a la corriente de la traducción postcolonial están estas teóricas canadienses cuya teoría surge de la toma de conciencia de que, al haber sido América colonizada política, cultural y cléricamente, vivimos también bajo la colonización lingüística de los idiomas que nos han impuesto, en Canadá es el inglés y el francés, en Latinoamérica el español y en Brasil el portugués, mientras otras áreas de oriente se enfrentan a lo mismo, una "colonización lingüsítica". Pues este grupo de feministas habla de "postcolonialismo" como el acto subversivo de revelarse ante la lengua dominante, por medio de empoderar a la lengua dominada, permitiendo, por ejemplo, que el escritor trabaje con el traductor en la creación de nuevos juegos de palabras o guiños culturales, que se puedan entender en la cultura receptora, permitiendo así que el texto se reescriba al ser traducido y yendo en contra de la postura pasiva del traductor. Estas feministas y activistas han logrado hacer grandes cambios políticos y sociales en Canadá, lo que habla de una conciencia más amplia que ha permitido que la cultura se expanda, al importar y exportar textos abiertos al cambio y a la multiculturalidad.

3) "Traducción y Canibalización" de Haroldo y Augusto de Campos: Estos hermanos brasileños acuñaron, en términos de arte, la llamada "canibalización" con su "Manifiesto Antropófago" en 1928, durante la época de las vanguardias artísticas. La teoría se basa en la tribu Tupi de indígenas del Brasil, quienes tenían la tradición de capturar a los guerreros de las tribus enemigas y enviarlos unos meses a convivir con la gente de las aldeas Tupi, para que éstos compartieran sus conocimientos y su valentía, como acto final de absorver las cualidades del guerrero, lo mataban y toda la gente del pueblo comía alguna parte de su cuerpo. Esto fue visto con horror por los colonizadores, sin embargo, los antropólogos modernos han encontrado que tiene gran relación con el rito simbólico de la comunión cristiano (de comer la carne y beber la sangre de Cristo). Los De Campos convierten este hecho en una metáfora para describir a la cultura de Brasil: los colonizados que ejercen resistencia ante el invasor y se lo comen para nutrirse de todas las cualidades de la cultura occidental, pero sin dejar de conservar sus raíces culturales indígenas, es decir, explican la mezcla de culturas por medio de decir que la brasileña devoró lo mejor de la occidental, naciendo así una nueva identidad única. Fue en los años 60 cuando los traductores revivieron los postulados de los hermanos De Campos, siendo retomados por cineastas y músicos en las décadas pasadas, hasta que en los 80s empieza a hablarse de ello como teorías bien argumentadas por los críticos y teóricos, teniendo a Gentzler en los 90s, quien observa que los canibalistas han mantenido la cultura e identidad brasileña y le han permitido adaptarse a las exigencias del nuevo órden, lo cual hoy día, en los albores del siglo XXI, llama la atención por tener a Brazil como una de las potencias económicas y culturales más poderosas de América.

jueves, 13 de junio de 2013

5 razones por las que eres un mal escritor.

Nadie es nadie para juzgar, pero muchas personas que van a talleres literarios asisten porque buscan una opinión sobre sus textos, aunque la mayoría busca un cómplice, alguien que les diga: "sí, está muy lindo tu poema, qué interesante tu cuento".
Antes de llamarte a ti mismo "escritor" y atreverte a dar tus textos a un lector o a una editorial, lo primero es escribir, escribir y escribir. Así que aquí van algunas razones por las que, creo yo, tus poemas o relatos son chafas o no molan (o de cómo ser un buen escritor): 

1. Eres flojo. 
Hay que admitirlo, pasas demasiado tiempo en Facebook compartiendo articulos de literatura -que ni tú has leído-, copiando y pegando frases de escritores en Twitter, pero, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste a escribir un cuento o un poema? Ni hablar de una novela... ¿Hace una semana, un mes, un año?
Para mí, el escritor es esa persona enferma, que no puede dejar de escribir ni un día.
Si tú eres de los que van a los encuentros literarios a leer tu poemita de toda la vida (sí, aquél que le escribiste a tu novia de la prepa) y tomas mil fotos para que las vean tus conocidos en Instagram, pero puedes pasar más de una semana sin escribir un párrafo, mejor dedicate a otra cosa.

2. No lees.
Este es uno de los errores más cometidos. En un taller al que asistí, un compañero mayor dijo, súper orgulloso: "uh, yo he escrito mucho más de lo que he leído". FAIL. No, señor, eso no puede ser, ¿qué atrocidad nos da a leer si no tiene idea de cómo se escribe? 
Si realmente la literatura es una pasión (porque escribir es hacer literatura), hay que tomar nuestra inspiración de los grandes autores, aprender las reglas del juego, saber la historia de nuestro arte, tener nuestras influencias que bien pueden ser los clásicos griegos o lo más reciente de Enrique Vila-Matas, pero para confeccionar nuestro estilo propio, debe haber tela de dónde cortar.
 
3. Eres descuidado.
La palabra "texto" viene del latín "tejer". Escribir es hacer un tejido de palabras, diseñar, armar, perseguir la estética de lo que se escribe, a través de leerlo y releerlo hasta que estés contento con el resultado. Después el editor -o el compañero del taller- dará una segunda (re)visión, lo cual es crucial, pues se trata de una mirada desapegada al texto (a veces los escritores guardamos fidelidades al cuento que escribimos durante el viaje de nuestras vidas, sin darnos cuenta de que es aburridísimo).

Ser autocríticos. En cualquier arte hay elementos que no se deben dejar de lado, como el (buen) gusto que al menos tú y un par de otros freaks como tú han de compartir, la creatividad y la capacidad de imaginar. Para escribir, uno debe buscar hacer algo original, en lugar de copiarle el estilo a Sabines y clavarse con el Realismo Mágico como si no existieran cientos de movimientos más. Pero también es culminante convertirnos en nuestro propio verdugo cuando se trata de juzgarnos a nosotros mismos.

4. No sabes crear un cuerpo de trabajo.
No solamente en la literatura, sino en cualquier arte, debes ser organizado. Cuando un artista plástico tiene una exposición, hace una serie de pinturas que llevan elementos similares de forma que se conectan entre sí y conectan a la vez con un tema y un título. Esto es algo que a mí me tomó tiempo entender, pero como poeta es fácil, ya que por períodos de tiempo nos atormentan las mismas obsesiones y, sin querer, vamos creando una serie de piezas que comparten un tema.
Es un desafío más grande con la narrativa, pero se puede lograr si uno sabe bien qué es lo que quiere comunicar, y trabaja duro por sacar un cuerpo de trabajo "totalitario" en lugar de una ensalada de temas o estilos. No es que la ensalada no venga bien, a todos nos encanta la variedad, pero igual habría que organizarla bajo un título atractivo que remita a lechuguita y aderezos que nada tienen que ver entre sí, pero saben deliciosos cuando se comen juntos.

5. Estás demasiado preocupado por publicar.
Emily Dickinson dijo que "publicar no es parte necesaria de un destino literario", porque la escritura es una cosa, y el querer ser un rockstar con tus libros, es otra. 
El problema es que, en lugar de salir a la calle a vivir las experiencias que te inspiran a escribir, o de leer, ¡o de escribir!, pasas horas buscando convocatorias para concursos y publicaciones en antologías, gastas dinero y fuerzas en juntar material y enviarlo por paquetería al Sistema Nacional de Becas, donde compites con miles de escritores como tú. ¿Y adivinas quién se sacará esas becas, quien será publicado en la editorial de tus sueños? El que se pasó perfeccionando su técnica y escribiendo durante las mismas tardes que tú dedicaste a buscar concursos en Google.
Ese escritor que invirte todo su tiempo en una sola novela, en un solo poemario, para tratar de crear su obra maestra, se dará cuenta que por sí solos llegan los premios y las ofertas de publicación.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Bullying intelectual

Es que como dijo el Cuizz: "es la idiotez promedio, no es que yo sea un genio".

lunes, 1 de octubre de 2012

Ridiculización de los "outsiders" en las películas de Hollywood (y la inversión de valores en el cine indie).

Me encontraba viendo otra de las novedades de Hollywood, una comedia romántica titulada Eternamente Comprometidos (“5 Years Engagement”), que trata el tema de la vida moderna clase media, el desplazamiento geográfico que las mujeres y hombres tienen que emprender para crecer profesionalmente, cambiándose de una ciudad a otra buscando el trabajo ideal, y los problemas para mantener una relación de pareja estable con tantas diferencias en los estilos de vida de hoy.Y es que ahora hay profesiones para elegir.
Últimamente surgen películas cuyos personajes principales son escritores, chefs, hombres de negocios, periodistas, psicólogos, profesores, programadores, corredores de bolsa, vaya, existe una que se desarrolla en un Wal-Mart y describe los tipos de todo el personal: el jefe petulante, la mujer sensual y estúpida, el perdedor, todos rebajados al nivel de subnormales. Así se denota, al menos desde la mirada hollywoodense, todas las obsesiones, pasiones y especializaciones que, en este mundo sobrepoblado, nos hacen especiales a cada uno de nosotros.
Pero volviendo a la película en cuestión, aunque la premisa suena bien, está pésimamente desarrollada: hay huecos en la trama, incongruencias, escenas de más, irrealidad en un filme aparentemente realista... Y siguiendo la línea de los arquetipos de Hollywood, como el de la niña popular en las teen movies o el súper hombre que no recibe ni un rasguño en las películas de acción, aquí vemos al hombre de la gran ciudad exagerado en su refinamiento, moderno, con metas profesionales, en contra del hombre de ciudad pequeña, un ser salvaje, dedicado al hogar y con pasatiempos atroces como la caza.
En películas así, aparecen siempre figuras delimitadas por una caricaturización que a veces es más severa que otras, dependiendo del juicio del director, quien a veces se mofa de sí mismo y de las personas llenas de prejuicios que pueden entender sus películas literalmente y sin ninguna ironía.
Quizá esto no lo comprenderá el lector que solamente ve cine hollywoodense, pues de hecho lo escribo desde una realidad: la mía, que siempre aparece satirizada hasta sus extremos en esta clase de películas, donde los activistas se exhiben como inconformes híper radicales, las feministas como histéricas intransigentes, los artistas como hippies con ideas metafísicas que suenan a locuras, los intelectuales como pedantes a quienes nadie comprende, los alternativos como freaks idiotas.
No está mal eso que hace Hollywood, ridiculizar la realidad desde su perspectiva para hacernos reír un rato, pero para mí es más divertido ver la otra cara de la moneda, la realidad de ellos vista desde ojos como los míos, como en la película Ghost World, por ejemplo.  
Ghost World ofrece la mirada del espectador promedio que llama “freak” a todo lo que es diferente; pero también contiene la mirada de los “freaks” en sí, quienes critican una sociedad vacua, conformista, masiva, y al hacerlo terminan ridiculizándola. Así películas como The Dreamers, SLC Punk, Doom Generation, Empire Records, entre otras que quien reconozca y haya visto, entenderá cómo la inversión de valores hace frente a una sociedad que desde Hollywood es percibida como “normal”.
No creo que ninguna de las miradas sea errónea, ya que ambas lo que buscan es el entretenimiento y, para estos fines, los retratos de la realidad no deben ser necesariamente fieles. Pero mi apuesta es más a un cine realista proyectado por artistas, en todo el sentido de la palabra artista, que un cine de pan y circo hecho para vender palomitas de maíz.


 
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