miércoles, 22 de febrero de 2023

Crónica póstuma de un taller con Cristina Rivera Garza en la Universidad de Houston

Transformaciones para nunca mirar atrás. 

El 2021 fue un año de transformaciones planetarias, lo dice una tradición New Age que asegura que, mientras 2020 fue el año de apertura de portales interdimensionales, 2021 fue el año en que el Planeta Tierra (con todo y sus humanos, animales, cetáceos y ecosistemas) cruzaron esos portales. El tiempo se aceleró, lo viejo quedó atrás y la consciencia humana se elevó, se supone. No todes les humanos lograron cruzar el portal este año, pero si me declaro creyente de estas interpretaciones avaladas por predicciones mayas, chamanes andinos y la astrología, concluiría que el taller-clínica Las Escrituras del Reino Vegetal, fue para mí prueba suficiente de que la transformación propia y de mis prójimos se está dando en mis narices. 

Conceptos y teorías contemporáneas que se salen un poco de las convenciones académicas que todavía hace unos años dominaban los campos de las humanidades y las ciencias, se hicieron claros para mí al repasar las lecturas de este taller con Cristina Rivera Garza. Esto no se dio como efecto inmediato, sino que requirió, además de la lectura de los textos obligatorios para el curso, el análisis de los mismos. Yo por mi parte, realicé investigación externa sobre estudios de los nuevos materialismos, teoría de los afectos, ecocriticismo y las escrituras geológicas, que me hicieron reflexionar sobre nuevas formas de plantear las ideas en papel con conceptos como el del “tiempo profundo” o las repeticiones cíclicas que ayudan a ilustrar, desde el microcosmos del texto, un macrocosmos en interacción con el Antropoceno. 

Para explorar dichos temas que escuchaba a la Dra. Rivera Garza explicar durante las sesiones del taller, utilicé como excusa la pieza de obra creativa que me tocó reseñar: Hunger, de Elise Blackwell (la reseña publicada se puede leer aquí). La novela me pareció el balance perfecto entre escritura tradicional (de taller) norteamericana, y una escritura más apegada a las nuevas prácticas de la narratología. Estas prácticas, técnicas y recursos, también se vieron ilustradas en las demás piezas de ficción que revisamos durante el taller: No es un río de Selva Almada y Las tres mitades de Ino Moxo de César Calvo juegan con la idea del tiempo cíclico, de los fractales, pero a diferencia de la pieza de Blackwell, aportan una dimensión lingüística que problematiza cuestiones como el lenguaje, la decolonialidad, la mixtura cultural. 

Sucede lo mismo en los cuentos de Giovanna Rivero y Magela Baudoin, a quienes no sólo leeímos sino con quienes tuvimos el gusto de interactuar. Ellas inspiraron ideas que, más allá de las planteadas en sus textos, nos permitieron observar directamente durante la presentación de Matria: su proyecto más reciente donde exploran conceptos sobre la producción independiente y comunal de piezas literarias por medio de plataformas como Twitter o Youtube. Gracias a ellas, pude ver más pragmáticamente maneras no normativas de producir, publicar y recibir literatura, que Rivera Garza ya venía desarrollando con la creación de un rizógrafo en la Universidad de Houston y de Canal Press, editorial independiente cuya primera publicación fue el poemario póstumo titulado Primera Tormenta de Susana Chávez Castillo, una escritora asesinada hace pocos años en Ciudad Juárez. 

En cuanto a las piezas de no-ficción que leímos, aprendí sobre la forma en que la ciencia y humanidades más analíticas (la antropología, la sociología) se encuentran también en un punto de la historia en las que se cuestionan los conceptos que por años formaron parte de la normatividad científica. En piezas como The Government of Beans (Kregg Hetherington), Limber (Angela Pelster), Una trenza de Hierba Sagrada (Robin Wall Kimmerer) o The Mushroom at the End of The World (Anna Tsing) pude apreciar la manera en que, desde la narrativa ensayística contemporánea, se les da voz a seres que previamente se creía desposeídos de agencia: la flora que es parte de la alimentación básica humana (como la soya, el maíz, distintos tipos de granos, la calabaza e incluso las setas) cobra vida en los textos leídos, a la vez que otros como The Chernobyl Herbarium (Michael Marder), Astroecology (Johannes Helden), Cortezas (Didi-Huberman) y Ecodeviance (CA Conrad) no sólo resultaron en muestras de arte contemporáneo cross-género y de cómo se puede escribir desde el no-centro, sino que además despertaron en mí una consciencia sobre la vitalidad de las plantas, la interconexión que tenemos todos los seres que poblamos el planeta tierra y, por supuesto, decantando en la reflexión sobre todo lo que estamos haciendo mal como civilización, que podría acabar con nuestra existencia y la de las especies compañeras. 

Y hablando de compañeres, las entregas de los alumnes del Ph.D. en Escritura Creativa en Español y los comentarios de taller, incluyendo los pertinentes al área de la lingüística que aportó Julio César López Otero, representaron un intercambio de ideas y perspectivas que consideré un lujo. Cada une de elles trajo sus experiencias desde diferentes zonas geográficas, naciones con historias específicas y conflictos políticos notables, además de la diversidad de especializaciones que cada une ha tenido: algunes provenientes del teatro, otres de las artes visuales, las ciencias sociales o, como yo misma, del análisis literario (que siempre será un análisis más “tradicional,” comparado con la manera en que la doctora Rivera Garza nos inspira a observar los textos desde posturas no convencionales), resultó en una riqueza de aportaciones que hizo crecer a mi propio proyecto creativo en temática y técnicas, y cambió muchas de las formas en que he venido escribiendo. 

Pude notar el desconcierto de quienes recién se unen al programa, esto lo entiendo como un proceso cíclico, pues yo era elles cuando tomé por primera vez un taller con Cristina. Esta diferencia me sirvió como referencia de lo mucho que se puede crecer estando en un programa de escritura creativa a nivel de doctorado y, definitivamente, me aporta algo parecido a la esperanza de por qué es necesario seguir escribiendo más allá de los límites y normas, más allá de los convencionalismos de las tradiciones literarias, del lenguaje (RAE), de los nacionalismos, de los intereses capitalistas, del monoculturalismo y hasta del monolingüismo.

 
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