jueves, 14 de noviembre de 2013

"iPoems" y la poesía como sanación.

En julio de este año me encontré a la argentina Romina Cazón en un encuentro literario y me propuso publicarme un libro; ella es poeta, artista visual, diseñadora y editora, el poemario se publicaría por medio de su editorial Ediciones El Humo, que opera junto a la fotógrafa Gabriela Chávez desde San Juan del Río, Querétaro, a la par con una casa cultural, un estudio de fotografía y una revista literaria.
Lorena Illoldi, Gaby Chávez, Romina Cazón, Alejandro Betancourt y Erika Said.
Yo ya tenía un proyecto poético listo para despachar, un experimento cuasi postmoderno que estaba segura que no iba a ser bien recibido por ninguna autoridad cultural en México (es decir, jamás iba a ganar premios auspiciados por el gobierno o así), por eso me pareció ideal publicar en una editorial independiente, que no me puso limitaciones de ningún tipo y que, por ende, me permitió explotar mejor mi creatividad.
El mejor café de olla del mundo en El Espantapájaros.
Yerba mate y matero de El Cocuy, la meritita Argentina.
"Urbano" de Alejandro Betancourt, "Artefatuo" de Romina Cazón y "iPoems" de Erika Said.
En septiembre de 2013 se concretó el proyecto, le envié a Romina mi manuscrito y supe que mi creación frankesteriana titulada "iPoems: poemas en shuffle" (un juego conceptual con el iPod), vería la luz a la par con el poemario "Urbano" del buen Alejandro Betancourt, como yo, tamaulipeco.
Lanzamiento de "iPoems" libro-objeto que toma el concepto aleatorio del iPod.
 
Firma de libros en El Espantapájaros Café, San Juan del Río, Qro.
 
Nuevos lectores de nuevos poetas.
    
Y nuevas amistades y nuevas voces.
Ediciones El Humo cubrió todos los gastos de edición, diseño e impresión, y aún Romina hizo arreglos para solicitar apoyos al Instituto Tamaulipeco de la Cultura y las Artes (ITCA), así como a su correspondiente queretano (IQCA), para poder llevarnos a ambos poetas a Querétaro, donde haríamos el lanzamiento de los libros acompañados de la también tamaulipeca Lorena Illoldi, teatrista y escritora con más experiencia, y quien tuvimos el honor de que fuera nuestra presentadora.
 
Claro que pasar poco más de cincuenta y seis horas junto a tres individuos, de alguna manera termina por hermanarte a ellos, y así filosofando sobre cuestiones que iban desde cuitas espirituales hasta ondas feministas, activismo y pro-diversidad, juntos llegamos a la conclusión de que la poesía cura: cada uno de los poemas en "iPoems" fueron una negociación conmigo misma para no desperdiciar sentimientos, fiebres, fantasías y desquicios que se atoraron en mi psique, y que tuve la fortuna de convertir en historias, maleándolos como el forjador malea el metal, para crear formas tenaces con ese fuego que me ardía adentro. Una forma de decir: esta soy yo y sin máscaras, estos son mis reflexiones más lúcidas, mis miedos irresueltos, mis obsesiones públicas y ocultas.
Algo similar le sucedió a Betancourt, quien por primera vez en su vida se atrevió a expresar abiertamente su sexualidad, en un libro que es tanto una confesión como un manifiesto: lanza las máscaras al aire y se queda desnudo, desnudo y erguido, sin nadie que lo tumbe. Nos contó que en una lectura pública de algunos de los poemas de "Urbano" en Ciudad Victoria (proyecto que logró escribir, más no publicar, gracias a una beca estatal), ante su familia y gran parte de su conocidos, se vio obligado accidentalmente a revelar su preferencias sexuales. De esta forma notamos cómo la escritura de este poemario ha sido también para él, una manera de encararse con el yo interno y aprender a amarlo y aceptarlo como es.
La reunión con los amigos, el viaje a Querétaro, fueron sólo la conclusión de estos procesos, como una fiesta de graduación en la que pudimos conversar con otro grupo de outsiders, afectados por la opresión social, cada uno a su manera -de género, política, racial, sexual-. Romina, por ejemplo, es una argentina que vivió la dictadura en su país y tras emigrar, hoy sufre la discrimanción nacionalista de los mexicanos -que como se sabe, no son tan buenos con los extranjeros latinoaméricanos como lo son con los europeos o gringos-. Gaby, por su parte, es una mexicana que a corta edad se fue a vivir a California: una inmigrante. Lorena y Alejandro, profetas incomprendidos en su propia tierra, han luchado por ser fieles a sus corrientes creativas sin atenerse a ningún tipo de institución política. Y yo... como mujer, también inmigrante y fronteriza, alienada, a veces siento que no tengo apoyo ni de los de este lado, ni de los de aquél, pero es gracias a estos encuentros que me doy cuenta que no estoy (no soy) sola.
 

Fue un viaje iniciático. Era octubre, la sincronicidad y la vibra del Día de Muertos, nos acogió en aquellas ciudades coloniales mientras caminábamos por sus calles, explorándolas y explorándonos, porque la poesía es un proceso que antes de escribirse, debe de vivirse. 
27, 28 Y 29 de octubre de 2013.
Algunas fotografías fueron capturadas por Gabriela Chávez.

Crush intelectual: Edwin Gentzler


Estoy llevando una clase de Teoría y Principios de la Traducción para mi certificado como traductora. Soy joven y todo es incierto en mi vida, así que un título extra no me caerá mal. Así conocí pues, a Edwin Gentzler.

Como introducción cabe mencionar que la Teoría de la Traducción es todo un campo de estudio, sobre el cual operan propuestas bien interesantes que se yuxtaponen con campos como la sociología, lingüística, antropología, psicología... Y es a partir de los años 90 que se liga a corrientes postmodernas como el feminismo, el postcolonialismo, el activismo social, entre otras.

La tesis de Gentzler en su ensayo "Traducción, estudios postcoloniales y las Américas", retoma tres importantes teorías surgidas en la década de los 90 a partir del postestructuralismo. Mientras que la primera es sólo un holograma de los estudios transculturales, las dos últimas fueron un kock out (me encantaron) y han afectado permanentemente mi forma de ver el mundo:

1) "Traducción extranjerizante" de Lawrence Venuti: Aquí, Venuti expuso que la gran mayoría de los textos que se traducen al inglés en Estados Unidos, tratan de "domesticar" el lenguaje para que sea entendido por los lectores gringos, así, él propone una "traducción extranjerizante", en la que se respete el texto fuente con toda la riqueza cultural de la cultura de donde proviene, y de esta forma, la labor del traductor deja de ser algo "secundario". Sin embargo, Venuti a favorece a traductores como Ezra Pound (traductor de clásicos chinos, entre otros) o Paul Blackburn (traductor de poesía provenzal y más tarde de Julio Cortázar), a quienes llama "marginales", sin tomar en cuenta que estos autores están bien asimilados y no son "marginales" sino solamente "no académicos". Gentzler luego revisa las tendencias marxistas de Venuti y termina por concluir que su teoría es elitista, pues alseguir enfrascando la traducción en términos binarios como "bueno/malo", "lengua fuente/lengua meta", "extranjerización/domesticación", no da cabida a puntos intermedios, por tanto, no da entrada a textos populares o de las clases oprimidas: es elitista y sigue basándose en las teorías estructuralistas dominantes, en lugar de las teorías postestructuralistas que caracterizan la teoría postmoderna.

2) "Rééscriture au féminin" ("Reescribiendo en/sobre lo femenino") de Nicole Brossard/Lotbiniére-Harwood/Barbara Godard: Representando a la corriente de la traducción postcolonial están estas teóricas canadienses cuya teoría surge de la toma de conciencia de que, al haber sido América colonizada política, cultural y cléricamente, vivimos también bajo la colonización lingüística de los idiomas que nos han impuesto, en Canadá es el inglés y el francés, en Latinoamérica el español y en Brasil el portugués, mientras otras áreas de oriente se enfrentan a lo mismo, una "colonización lingüsítica". Pues este grupo de feministas habla de "postcolonialismo" como el acto subversivo de revelarse ante la lengua dominante, por medio de empoderar a la lengua dominada, permitiendo, por ejemplo, que el escritor trabaje con el traductor en la creación de nuevos juegos de palabras o guiños culturales, que se puedan entender en la cultura receptora, permitiendo así que el texto se reescriba al ser traducido y yendo en contra de la postura pasiva del traductor. Estas feministas y activistas han logrado hacer grandes cambios políticos y sociales en Canadá, lo que habla de una conciencia más amplia que ha permitido que la cultura se expanda, al importar y exportar textos abiertos al cambio y a la multiculturalidad.

3) "Traducción y Canibalización" de Haroldo y Augusto de Campos: Estos hermanos brasileños acuñaron, en términos de arte, la llamada "canibalización" con su "Manifiesto Antropófago" en 1928, durante la época de las vanguardias artísticas. La teoría se basa en la tribu Tupi de indígenas del Brasil, quienes tenían la tradición de capturar a los guerreros de las tribus enemigas y enviarlos unos meses a convivir con la gente de las aldeas Tupi, para que éstos compartieran sus conocimientos y su valentía, como acto final de absorver las cualidades del guerrero, lo mataban y toda la gente del pueblo comía alguna parte de su cuerpo. Esto fue visto con horror por los colonizadores, sin embargo, los antropólogos modernos han encontrado que tiene gran relación con el rito simbólico de la comunión cristiano (de comer la carne y beber la sangre de Cristo). Los De Campos convierten este hecho en una metáfora para describir a la cultura de Brasil: los colonizados que ejercen resistencia ante el invasor y se lo comen para nutrirse de todas las cualidades de la cultura occidental, pero sin dejar de conservar sus raíces culturales indígenas, es decir, explican la mezcla de culturas por medio de decir que la brasileña devoró lo mejor de la occidental, naciendo así una nueva identidad única. Fue en los años 60 cuando los traductores revivieron los postulados de los hermanos De Campos, siendo retomados por cineastas y músicos en las décadas pasadas, hasta que en los 80s empieza a hablarse de ello como teorías bien argumentadas por los críticos y teóricos, teniendo a Gentzler en los 90s, quien observa que los canibalistas han mantenido la cultura e identidad brasileña y le han permitido adaptarse a las exigencias del nuevo órden, lo cual hoy día, en los albores del siglo XXI, llama la atención por tener a Brazil como una de las potencias económicas y culturales más poderosas de América.

domingo, 4 de agosto de 2013

Desplazamiento espacial y temporal en "El Sur" de Borges.

El Sur es un cuento de Jorge Luis Borges que relata la historia de Juan Dahlmann, secretario de una biblioteca y nieto de un antiguo soldado de infantería. El título refiere al desplazamiento espacial que realiza el protagonista hacia el sur geográfico de la Argentina, el cual según se narra “empieza del otro lado de Rivadavia”, aunque a la vez se genera un desplazamiento temporal: “Dahlmann solía repetir que (…) quien atraviesa esa calle entra en un mundo más antiguo y más firme”.
Mientras que al principio del cuento todo sucede de forma realista, una vez que el bibliotecario sale del hospital, se comienzan a notar señales (o “errores”, como los llama Borges en su cuento Las Ruinas Circulares) las cuales sugieren que dentro de los hechos del cuento se abre una grieta en la realidad, por donde se cuela una realidad alterna: la imaginada por el personaje. Estos señalamientos, de los que se hablará más abajo, aumentan a medida que el personaje avanza hacia el sur, siendo el tren el encargado de transportar a Dahlmann a un pasado imaginario. 
De los dos planos, el espacial y el temporal (dice Borges: “En el taxi (…) Dahlmann pudo sospechar que viajaba al pasado y no sólo al Sur”), se desprenden temas como la muerte, los antepasados y el honor, presentes en la obra cuando se describe cómo Dahlmann experimenta nostalgia al comparar su identidad con la del abuelo, un ser al que él considera heroico. A raíz de este deseo de ser el otro, queda anulada la muerte que en realidad debió haber tenido: aquella en la cama de un hospital a razón de una contusión en la cabeza. En su lugar se produce una muerte similar a la del ancestro heroico. El protagonista, pues, se crea una serie de circunstancias que lo llevarán a morir en un duelo: “Si él (…) hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado”, dice casi al final.

La convergencia espacio-temporal, hace además posible que Borges explore en este cuento el tema del doble. En este caso, el doble se ve representado por la figura del abuelo, cuya historia se reproduce en la muerte de Dahlmann, y esto porque, desde el hospital se dice que “Dahlmann se odió, odió su identidad". A partir de este repudio por sí mismo y la admiración por el abuelo, se pone en marcha otra realidad, donde la personalidad de él se entremezcla con la del otro: “y es como si a un tiempo fuera dos hombres: el del sanatorio y el que va rumbo a la estancia”. También se dubplican algunos elementos con leves variantes, como la espada del abuelo, que en la muerte de Dahlmann será una daga, o el agresor de Dahlmann (un gaucho), duplicación de los indios que dieron muerte a su abuelo. 

El tema de la casualidad se observa en hechos como el mismo golpe en la cabeza, o bien, el hallazgo del tomo de Las Mil y Una Noches y la lectura del Martín Fierro (que son a su vez metatextos al servicio del cuento para darle una estructura de capas, un mundo dentro de otro, comprendido en la dialéctica de El Sur gracias al hecho de que Dahlmann era un amante de los libros). La causalidad, por su parte, se ve intervenida por lo maravilloso una vez que el personaje muere de la forma que él hubiera querido, entrando en juego su voluntad para desafiar al azar. Así, modifica la relación causa-efecto al no morir del golpe en la cabeza. 

La alucinación es otro rasgo propio de lo fantástico, que sirven para ilustrar la forma en que varias dimensiones se superponen, contaminación de la realidad por el sueño que en El Sur se muestra, como se explicó al principio de este trabajo, mediante señales intermitentes entre dos mundos: una de ellas es cuando Dahlmann nota que el patrón del almacén se parece a uno de los empleados del sanatorio. Otras, textualmente son, cuando se dice que: “creyó reconocer árboles y sembrados que no hubiera podido nombrar”, o “el coche era distinto, no era el que fue en Constitución” o cuando ve casas de ladrillo, pasar los trenes, jinetes en los terrenos, zanjas, lagunas, haciendas, nubes que parecían de mármol y dice que “todas estas cosas eran casuales, como sueños de la llanura”. Además, tal como sucede en los sueños, a Dahlmann “el mecanismo de los hechos no le importaba”, es decir, el mismo protagonista no buscaba una explicación lógica. El sueño, al ser un elemento de la psique del protagonista, se nutre de hechos que él ha vivido, hechos que terminan mezclándose con una realidad alterna, pero en el cuento, además, hay una convergencia entre pasado y futuro, por ello vemos signos anacrónicos como el gato que acaricia y que vive en la eternidad, o el hombre viejo que “estaba como fuera del tiempo”; el propio Borges explica “es un gaucho de esos que ya no quedan más en el Sur”. 
La sensación de estar en un mundo alterno no solamente se manifiesta dentro de la dialéctica del texto, sino que el fondo se corresponde con la forma, al usar Borges figuras retóricas como metáforas y comparaciones (“las calles eran como largos zaguanes, las plazas como patios” o el gato “como una divinidad desdeñosa”), personificaciones y prosopopeyas (“la ciudad se desgarraba en suburbios”), sinestesias (“el áspero sabor”). Hay otros elementos linguisticos interesantes, como palabras que dejan entrever inseguridad, proveyendo al texto de extrañeza y de sensaciones encontradas: “creyó reconocer al empleado del sanatorio”, “los de la mesa parecían ajenos a él”, “sintió que morir en una pelea...”; así como algunas frases que repiten las palabras “sueño”, “anacrónico”, “eternidad”, “viejo” (la espada, el gaucho, el daguerrotipo), “sur”, “muerte”, “humillación”, leiv motivs que van dibujando este relato que examina la atemporalidad, la espacialidad y la consciencia (o inconsciencia) de un personaje que no sabe que sueña una realidad ajena para evadir la vulgaridad de la suya propia. 

El cuento es sin duda fantástico, aunque resultaría difícil clasificarlo dentro de categorizaciones estructuralistas como la de Tzvetzan Todorov. Para Todorov lo “maravilloso” se rige por leyes ajenas a las del mundo que conocemos como realidad, por lo que El Sur cabría en esta clasificación por el hecho de que Dahlmann sigue teniendo consciencia aún después de muerto. Pero también podría ser “fantástico puro” al no dar una explicación concreta de lo que sucede y hacer vacilar al lector, dejando el final abierto a distintas soluciones. Otra interpretación lógica que sustentaría una tercera categorización bajo lo que Todorov describe como “extraño”, podría apuntar a que lo sucedido después del hospital, ocurre como parte de la alucinación propia de los convalecientes. Por tanto, al poderse insertar en cualquiera de estas tres categorías, es a su vez incategorizable. Por medio de este cuento Borges nos hace cuestionarnos sobre la relatividad de la realidad, sugiriendo que puede haber más de una versión de ésta, y ninguna tiene por qué ser errónea ni correcta, sino que, por el contrario, pueden convivir armónicamente.

           

lunes, 1 de julio de 2013

Aleluya cocodrilos sexuales aleluya

Efraín Huerta

Para ella que me mira morir

El gran río penetró la roca viva
y se adelgazó hasta el miedo y el estruendo
se hizo rayo se hizo ruina se hizo tonto esqueleto
y hoy padece a lo largo de pieles de tigre
a la orilla del cocodrilo que me sueña
y me hunde en el naufragio
de su carne tan blanca
oh carne nacarada en medio
de la arena
como tú
y estas dos medallas de oro que muerdo
dalias de vida y de martirio
y en ellas me retrato y consigo el descenso
al dulce infierno de tu vientre
y de nuevo los dientes
ah malditos
ah maldita tú también
larga bestia ululante despierta lengua
en aquel círculo de asesinos
(Pierde toda esperanza
amor mío)
de almas danzantes albas
cool cool cool cool jazz
¡Bríndamelo por fin
Aleluya Aleluya magnífico Grijalba
muerto de frío de rocas y pañuelos rojos
Piérdete
adelgázate hasta la soledad
de los cocodrilos que agonizan
al pie de mi medio siglo
y de mi alcohol
cohol cohol cohol cohol jazz
marinera manía
de pintar escribir declamar pagar impuestos
luz renta etcétera
y luego abrazarte
bajo el diluvio de sones antillanos y misas lubas
y volver a abrazarte hasta el arte y el hartazgo
y aleluyarte hasta no sé cuando
dormida y abrumada purificada
putificada
¡Aleluya! ¡Aleluya!
poetas elotes tiernos calaveritas apaleadas
poetas inmensos reyes del eliotazgo
baratarios y pancistas
grandísimos quijotes de su tiznadísima chingamusa
perdónenme grandes y pequeños poetas
(Soy acaso el Hijo de Sánchez de la poesía
¿Peralvillo Tepito Incorporated?
Alors los invito a discurrir
pespunte limpio
por el nuevo paseo la Anti-Reforma)

jueves, 13 de junio de 2013

5 razones por las que eres un mal escritor.

Nadie es nadie para juzgar, pero muchas personas que van a talleres literarios asisten porque buscan una opinión sobre sus textos, aunque la mayoría busca un cómplice, alguien que les diga: "sí, está muy lindo tu poema, qué interesante tu cuento".
Antes de llamarte a ti mismo "escritor" y atreverte a dar tus textos a un lector o a una editorial, lo primero es escribir, escribir y escribir. Así que aquí van algunas razones por las que, creo yo, tus poemas o relatos son chafas o no molan (o de cómo ser un buen escritor): 

1. Eres flojo. 
Hay que admitirlo, pasas demasiado tiempo en Facebook compartiendo articulos de literatura -que ni tú has leído-, copiando y pegando frases de escritores en Twitter, pero, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste a escribir un cuento o un poema? Ni hablar de una novela... ¿Hace una semana, un mes, un año?
Para mí, el escritor es esa persona enferma, que no puede dejar de escribir ni un día.
Si tú eres de los que van a los encuentros literarios a leer tu poemita de toda la vida (sí, aquél que le escribiste a tu novia de la prepa) y tomas mil fotos para que las vean tus conocidos en Instagram, pero puedes pasar más de una semana sin escribir un párrafo, mejor dedicate a otra cosa.

2. No lees.
Este es uno de los errores más cometidos. En un taller al que asistí, un compañero mayor dijo, súper orgulloso: "uh, yo he escrito mucho más de lo que he leído". FAIL. No, señor, eso no puede ser, ¿qué atrocidad nos da a leer si no tiene idea de cómo se escribe? 
Si realmente la literatura es una pasión (porque escribir es hacer literatura), hay que tomar nuestra inspiración de los grandes autores, aprender las reglas del juego, saber la historia de nuestro arte, tener nuestras influencias que bien pueden ser los clásicos griegos o lo más reciente de Enrique Vila-Matas, pero para confeccionar nuestro estilo propio, debe haber tela de dónde cortar.
 
3. Eres descuidado.
La palabra "texto" viene del latín "tejer". Escribir es hacer un tejido de palabras, diseñar, armar, perseguir la estética de lo que se escribe, a través de leerlo y releerlo hasta que estés contento con el resultado. Después el editor -o el compañero del taller- dará una segunda (re)visión, lo cual es crucial, pues se trata de una mirada desapegada al texto (a veces los escritores guardamos fidelidades al cuento que escribimos durante el viaje de nuestras vidas, sin darnos cuenta de que es aburridísimo).

Ser autocríticos. En cualquier arte hay elementos que no se deben dejar de lado, como el (buen) gusto que al menos tú y un par de otros freaks como tú han de compartir, la creatividad y la capacidad de imaginar. Para escribir, uno debe buscar hacer algo original, en lugar de copiarle el estilo a Sabines y clavarse con el Realismo Mágico como si no existieran cientos de movimientos más. Pero también es culminante convertirnos en nuestro propio verdugo cuando se trata de juzgarnos a nosotros mismos.

4. No sabes crear un cuerpo de trabajo.
No solamente en la literatura, sino en cualquier arte, debes ser organizado. Cuando un artista plástico tiene una exposición, hace una serie de pinturas que llevan elementos similares de forma que se conectan entre sí y conectan a la vez con un tema y un título. Esto es algo que a mí me tomó tiempo entender, pero como poeta es fácil, ya que por períodos de tiempo nos atormentan las mismas obsesiones y, sin querer, vamos creando una serie de piezas que comparten un tema.
Es un desafío más grande con la narrativa, pero se puede lograr si uno sabe bien qué es lo que quiere comunicar, y trabaja duro por sacar un cuerpo de trabajo "totalitario" en lugar de una ensalada de temas o estilos. No es que la ensalada no venga bien, a todos nos encanta la variedad, pero igual habría que organizarla bajo un título atractivo que remita a lechuguita y aderezos que nada tienen que ver entre sí, pero saben deliciosos cuando se comen juntos.

5. Estás demasiado preocupado por publicar.
Emily Dickinson dijo que "publicar no es parte necesaria de un destino literario", porque la escritura es una cosa, y el querer ser un rockstar con tus libros, es otra. 
El problema es que, en lugar de salir a la calle a vivir las experiencias que te inspiran a escribir, o de leer, ¡o de escribir!, pasas horas buscando convocatorias para concursos y publicaciones en antologías, gastas dinero y fuerzas en juntar material y enviarlo por paquetería al Sistema Nacional de Becas, donde compites con miles de escritores como tú. ¿Y adivinas quién se sacará esas becas, quien será publicado en la editorial de tus sueños? El que se pasó perfeccionando su técnica y escribiendo durante las mismas tardes que tú dedicaste a buscar concursos en Google.
Ese escritor que invirte todo su tiempo en una sola novela, en un solo poemario, para tratar de crear su obra maestra, se dará cuenta que por sí solos llegan los premios y las ofertas de publicación.

viernes, 26 de abril de 2013

"Turn my way" by New Order.

I don't wanna be like other people are 
don't wanna own a key, don't wanna wash my car
don't wanna have to work like other people do
I want it to be free, I want it to be true.
No quiero ser como las demás personas
no quiero ser dueña de una llave, no quiero lavar mi carro
no quiero trabajar como la demás gente
yo quiero ser libre, yo quiero ser de neta.

lunes, 15 de abril de 2013

Mi viaje a (en) San Francisco y lo que dijo Jack Kerouac

"La nueva poesía norteamericana en tanto que tipificada por el Renacimiento de San Francisco (lo que quiere decir Ginsberg, yo, Rexroth, Ferlinghetti, Mc. Clure, Corso, Gary Snyder, Philip Lamantia, Philip Whalen, supongo) es una especie de nueva-vieja poesía lunática zen, escrita tal y como entra en la cabeza según va viniendo; poesía que regresa a su origen, al niño bardo, auténticamente ORAL como dijo Ferling, en vez de grises palabrerías académicas. Poesía y prosa hace largo tiempo que han caído en las falsas manos de lo falso. Estos nuevos poetas puros se confiesan públicamente por el simple placer de confesarse. Son NIÑOS. También son homeros infantiles de barba gris cantando en la calle. CANTAN, VACILAN. Esto es diametralmente opuesto al fogonazo de Eliot, el cual notifica tan tristemente sus reglas negativas terribles como el acusativo correlativo, etc., lo que es precisamente un enorme estreñimiento y en definitiva, castración el puro impulso masculino a cantar libremente. A pesar de las secas reglas que estableció, su poesía es sublime en sí misma. Podría decir montones de cosas más pero no tengo tiempo ni ganas. Pero la de San Francisco es la poesía de una nueva Locura Santa como la de tiempos pasados (Li Po, Hanshan, Tom o Bedlam, Kit Smart, Blake) aunque también tenga esa disciplina mental tipificada por el haiku (Basho, Buson), es decir, la disciplina de señalar las cosas directa, pura, concretamente, sin abstracciones ni explicaciones, wham wham el auténtico canto triste del hombre" -Traducción del francés de Jean-Louis Incognitea, 1945.

Ninguna lectura es suficiente hasta que lo vives.
10-15 de abril de 2013, 68 años después
 
Otro round trip que cambia mi vida de forma lunática-zen. En San Francisco se respira la vibra de la creatividad, y la creatividad es a su vez fertilidad, por aquello de la compenetración que tiene la gente con la tierra y el paisaje (hay muchísimos artistas y muchísima vegetación). Es la ciudad de la juventud eterna. Así viví su arte urbano, su música, su poesía, su gente, la escuela, la fiesta, el viaje -en varios sentidos- y sobre todo, a mis compas

miércoles, 10 de abril de 2013

Me vuelves como una adolescente

Al principio me devoró este sentimiento

yo caí por su garganta
con una sonrisa 
caí caí
pero no he podido tocar fondo
me mareo y voy menos risueña

Yo que a todo le busco significado
te encuentro indescifrable

Yo que soy tan cotorra para hablar
a ti no sé qué decirte
porque no sé mentir
y hablarte es una mentira completa
tengo que hacerme la impávida 
fingirme de hielo cuando me quemo

Yo que siempre deseo que estés
y si estás me explotan las entrañas
cuando te me pones en la mesa de junto
y te quedas sin hablar
león dormido
me conviertes en una torpe
un animal de presa

Todo lo que digo está en mi contra
todo lo que ellos ven
lo que tú ves
es mi teatro

Mira
no quiero estar así nada más
como si las miraditas y las acercaditas
no hubieran dejado su nido
en algún lugar indefinible entre mi mente y mis manos

Te pienso
te pienso muda
te pienso sorda
te vuelvo a pensar y me arde el silencio
quiero que me digas cómo le hago
pero no puedo ni preguntártelo
ya ves
soy una torpe 
lo único que puedo hacer
es actuar y escribir poemas

viernes, 22 de marzo de 2013

Poesía basura y el mejor peor poeta.

Los poetas ya están como los malos artistas plásticos, que creen que por pintar garabatos ya hicieron arte. Unen dos palabras extrañas con mala retórica y dicen que es poesía (estaba leyendo a uno: "voy a evaporarme en árbol" WTF). Cuando el lector se queda con cara de signo de interrogación, la poesía no está resultando más que para ese ser esquizofrénico que se dice poeta... Y sin alarmarnos, es quizá por eso que a mucha raza no le entona la poesía. Para mi gusto, hay que dar imágenes sólidas, naturales, despertar la imaginación de forma excepcional, pero siendo sincero con los lectores, en el caso de querer ser leído, ¿para qué les damos basura?, pobrecitos. 

Recientemente compré este libro de Mario Santiago Papasquiaro, "Arte & Basura", y me identifiqué porque a veces yo también me canso de tratar de salvar a la poesía... es imposible, esto es un apocalipsis zombie y estamos infestados.

 
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