martes, 21 de junio de 2011

La vida moderna de Kika

Por el afán de hacer mis experimentos fotográficos y mi falta de creatividad para enfocar la cámara a escenas artísticas, registré sin querer, pedazos de mi vida cotidiana, los cuales les comparto (NOTA: soy un ser enamorado):

miércoles, 1 de junio de 2011

"Enter the Void", vacíos que se llenan.

Acabo de ver la película francesa Enter the Void (2009) del director y guionista Gaspar Noé. La disfruté mucho pues es, sin duda, una peli que reta al espectador.

Y sí que fue un reto verla. No sólo por la agresión de las imágenes, por la dificultad de la trama o por el uso de 'situaciones tabú', sino porque tiene demasiadas escenas psicodélicas que me marearon y cuya carencia de acción me aburrió.
Siiiiin embargo, me encantó porque me hizo pensar. Esta cinta tiene algo similar a Irrevérsible (2002), otra película de Gaspar Noé cronologicamente invertida, donde la primera escena es la última -el futuro- y va corriendo la historia en sentido contrario hacia el presente.
En el caso de Enter the Void, se intercalan dos tiempos cronológicos: 1) El que inicia en el presente, cuando asesinan a Oscar y corre normalmente hacia el futuro, mostrando lo que ve el alma del muchacho una vez que muere, y 2) Las regresiones hacia su infancia más remota y hacia el pasado inmediato antes de su muerte. Estas últimas corren de atrás para adelante, justo como en "Irrevérsible".
Lo interesante no es sólo esta estructura narrativa, sino la técnica con que convierte al espectador en los ojos de Oscar -cuando aún estaba vivo- y de su alma -una vez que ha muerto-.
La crítica clasificó la cinta como "un melodrama psicodélico", esto debido a que Noé se las ingenia para convertirnos en los ojos de un vendedor de drogas, quien en su alucine de DMS (droga psicodélica), tiene visiones de esta naturaleza. Más tarde, el viaje del alma también estará lleno de formas psicodélicas: colores fosforescentes contrastando con la atmósfera oscura de la película o palabras 'ocultas' en las luces de neon ("Amor", "Entra", "El Vacío", "Sexo", "Dinero", "Poder"). Estos mensajes también los comunica Noé, al dejar nuestra pantalla de la televisión (o del cine) completamente en blanco o completamente en negro por algunos segundos, lo cual remite al vacío, tal como en el título de la película.
El DMS es una droga la cual libera en el cerebro la misma sustancia que nuestro cuerpo libera naturalmente a la hora de morir, con el fin orgánico de adormecernos para no sentir dolor. Es por eso que muchos alucinan antes de su muerte.
En este caso, Gaspar Noé nos muestra las alucinaciones del DMS (cuando Oscar está vivo y lo consume) y posteriormente, el viaje a través de la muerte, el cual es muy parecido al efecto de la droga.
Otra cosa interesante, es cómo el director utiliza la cámara con movimientos, giros, visiones desde arriba, ingreso y egreso por ranuras hacia túneles que conectan el pasado, el presente y el futuro.
La cámara de esta cinta me hizo recordar a los simuladores donde la pantalla provocaba el mismo vértigo que una montañas rusa y daba una sensación de realismo al paseo. Por medio de la cámara se le conducirá al espectador a través del túnel que lleva de la vida a la muerte. Y todavía más allá, pues la audiencia acompañará al alma en su búsqueda de un cuerpo en el cual reencarnar.
Lo de la reencarnación el director lo adelanta en pequeñas dosis. Primero, cuando se hace mención de que Oscar acaba de leer el "Libro Tibetano de la Muerte" que le prestó Alex, el cual habla de cómo el espíritu de una persona a veces se queda entre los vivos, observando y experimentando pesadillas, hasta que le es posible reencarnar. Más tarde, Oscar le pregunta a Linda si cree en la reencarnación del alma.
El pasado y el presente de los personajes están unidos por aspectos psicológicos coherentes, como las regresiones hacia la infancia de Oscar y Linda (hermanos) y la sangrienta muerte de sus padres, la cual sin duda (y esto lo asumo yo), les generó un trauma por el cual de adultos terminaron conviertiéndose, él en vendedor de drogas y ella en bailarina exótica, incluyendo en sus vidas las adicciones, la prostitución y en cierta medida, el incesto.
También las imágenes de su infancia remiten a la fijación oral (su madre dándole pecho a su hermana, quien es una bebé) la cual de grande se le convierte en ansiedad por besar o chuparse el dedo. También remite a los desnudos (los hermanos, de pequeños, bañándose juntos), al sexo (cuando Oscar de niño encuentra a sus padres haciendo el amor) e incluso explican por qué cuando crece, Oscar se enamora de la mamá de su amigo, hecho que le cuesta la vida y que muestra una búsqueda del amor materno bajo un fuerte complejo de Edipo.
La historia es circular, pues refleja perfectamente causas y consecuencias. Cada personaje que aparece, es tan necesario para la trama como una pieza del Jenga que al removerla derrumba la torre. Y esto lo descubriremos al final, cuando todo comience a tener sentido para el espectador.
Olvidé decir que los hechos se desarrollan en Tokyo, pues se presta tanto por las luces, como por el desenfreno que imperan en esa ciudad, cuyos sucesos más bajos -y que no son intrínsecos de Japón, sino de todo el mundo: prostitución, drogas, asesinato, aborto-, son explorados por Gaspar Noé a través de las pesadillas de un alma, las cuales comienzan en una maqueta de la ciudad y lo hacen recorrer cada uno de los aspectos que el espíritu vivió ahí, mezclando la fantasía con el miedo, el amor familiar con el pasional, la realidad con los sueños y la vida con la muerte.

viernes, 27 de mayo de 2011

El tiempo sólo es tiempo en nuestra percepción humana

A Kenton
Amo a Elier como amo a mis piernas
a mis manos con las que lo toco
a mi cabello que cubre su cara
cuando lo miro desde arriba
igual que la luna nos ve
ejercer ese baile horizontal
en la pista acolchada de la cama
de la alfombra
entre la música que sólo escuchan
los niños autistas y los amantes
nosotros invadidos de ansiedades
de la implosión que nos sucede adentro
extrañando el pudor que desapareció en los años
cuando dejamos de ser adolescentes
poco a poco
como se va la tarde cada tarde
y llega la noche con su negro contagioso
y sus estrellas a las que solíamos viajar
Elier mientras silbábamos melodías
en el lenguaje de los recién enamorados
Elier cómo han crecido mis muslos
cómo se ha coloreado tu pecho
un monte de oscuros jardines
cómo el paso del tiempo nos hiere el cuerpo
Elier pero nos sana la conciencia
nos limpia el amor de cicatrices
nos agiganta como montañas
que formamos tú y yo en nuestro abrazo
amor nos permite observar el mundo
como un botón de flor en la palma de la mano

Yo amo a estas manos como amo al mundo
que me ha permitido probar todas sus cosas
probarte Elier más allá de mis sentidos
más allá de mis agujeros
más allá de mi lengua serpenteante
probarte Elier con el sabor de lo que no sabe
con el suspiro de lo que no huele
con la fuerza de unos dedos que no enganchan nada
con lo de adentro probarte
con lo que sólo abandona mi cerebro
cuando pego mi piel a la tuya
y entonces no sé más de mí
no sé si eres mi esposo o un niño que aún no nace
no sé si estás dentro o afuera
no sé quién está dentro de quién
no sé si poseo un cuerpo
si ocupamos un mismo espacio
me siento liviana
me escucho aplaudiendo mi nombre
soy Elier soy Erika soy nadie
somos nuestro propio Dios

viernes, 6 de mayo de 2011

La magia de los 80s

Una de las cosas curiosas de los 80s para los latinoamericanos, es que eran muy comunes las versiones traducidas de las grandes canciones (y mal traducidas, pues tenían que adecuar las letras al ritmo de la ya existente música), que nos hacían sentir más identificados con la canción, por estar en nuestro idioma en una época en la que el ciudadano común no era bilingüe. Yo no viví los 80s, pero imagino que así fue ja. Al menos me imagino que me hubiera pasado con esta rola de The Smiths:



martes, 3 de mayo de 2011

Feria Internacional del Libro de McAllen

Buena onda conocer a Jorge F. Hernández, de quién no tengo que hablarles mucho porque para eso están sus novelas y sus biografías. Sólo diré que lo entrevisté, hicimos 'click', pues es un hombre simpatiquísimo, un narrador natural que en todo momento está contando historias con esta audacia amenizadora.
Por la tarde ya estábamos cenando, él y yo y el Cónsul que se encargó de atenderlo durante su viaje a McAllen y que también es amante de los libros. Por la noche que dejamos el restaurante, había ganado dos nuevos amigos.
Creo que siempre habrá mucho qué aprender de escritores que han convivido toda su vida rodeados de las grandes figuras de la literatura, tal como Jorge, quien fue amigo de Octavio Paz y otros muchos escritores laureados. Tiene anécdotas divertidísimas sobre el mundo literario, como aquella cuando se coló a la entrega del Premio Cervantes a Fuentes, o cuando conoció al Príncipe don Felipe de España en la entrega del Príncipe de Asturias a la Revista Vuelta. Él mismo es un gran escritor y me identifiqué con sus historias de juventud, pues así como él admiró a los grandes, yo lo admiro a él y a muchos autores de su generación.
Hernández vino a McAllen promocionando 'Sol, piedra y sombras', libro que compila a narradores de la primera mitad del siglo XX, incluyendo -por alguna razón- a Alfonso Reyes, quien en realidad es del XIX je, y a Octavio Paz como cuentista, quien en realidad es más poeta. Peeero, lo que a mí me encantó del libro, es el hecho de que sea la primera antología mexicana en incluir cuentistas femeninas como Inés Arredondo, Elena Garro, Rosario Castellanos y Amparo Dávila.
La idea de la antología, creo yo, está pensada para las personas que no tienen mucha relación con las letras mexicanas. De hecho, el Fondo de las Artes de Estados Unidos la adoptó como lectura oficial para hacer a los gringos entender las grandes obras de la literatura mexicana 'contemporánea'.
Yo no la quise comprar porque a la mayoría de esos cuentistas los tengo por separado, pero en cambio, Jorge me hizo el honor de regalarme sus dos novelas "Requiem por un ángel" y "La emperatriz de Lavapiés", las cuales, por supuesto, se ganaron el privilegio de ser las siguientes que lea. También me dejó un autoretrato que dibujó en mi cuaderno de notas, para que 'la periodista de McAllen' no se olvide de él.

viernes, 22 de abril de 2011

Los Santos Días de la Poesía 2011

Nos acercamos al centro jalados por una fuerza magnética que venció todos nuestros prejuicios sobre la inseguridad en las carreteras. Nos llamaron poetas de alto riesgo, todos norteños, todos tocados. En el centro de Tamulipas nos encontramos, en Ciudad Victoria.
Nos reconocimos, nos sonreímos y comenzó a cantarse la amistad, la poesía no sólo en las mesas de lectura, sino en las conversaciones que tuvimos cada uno con nosotros mismos en la comida, en el lobby del hotel, en el café de entre mesas. Pues ese 15 y 16 de abril al hablar con el poeta prójimo era como hablar con uno mismo, como formar parte de una sola voz.
El humo del cigarro de Arminé Arjona cantó himnos contra la violencia, al son del ritual de Marisol Vera, una danza de palabras que invocó a la lluvia aquella noche de cantina con Víctor y Pili González, con Elí Loya Balcázar brindando a la luz de lo que nos pertenece por el simple hecho de estarlo viviendo.
Y nosotros le pertenecimos a Ciudad Victoria. Cuatro poetas fronterizos de Reynosa, Nuevo Laredo y Ciudad Juárez, sentados en una cantina con dos tampiqueñas, ahí en el vientre de la Sierra Madre, esperando a que bajara la lluvia que en la madrugada traería a Alixia Mexa acarreando sus libros desde Huejuquilla.
Esa noche y la siguiente, brindamos todos porque ya nos conocíamos, nos conocíamos de antes, como dice Cultura Profética: "tal vez de un tiempo en que nuestra memoria no alcanza". Y al primer sol del sábado, Celeste Alba Iris beatificó esos días de poesía, ordenando el cáos, caotizando el desorden: "anden ya, se hace tarde, debemos expandir la palabra, llevarla a parques y plazas, darle su momento histórico".
Lorena Illoldi, luchadora y poeta, peleó cual "poetucha libre" en el rin de palabras que era aquella mesa, la Coyota Noemí y los Coyotes Lalo Villegas, Félix Cardoso, aullaron versos nocturnos mientras el pintor Rosales Lugo trazó palabras en el lienzo de los oídos y José Antonio Alanis creó poesía visual ayudado de un tercer ojo que fue el lente de su cámara.
"You should not mistreat me baby, 'cause I'm wild and young", dijo Bob Dylan hace algunos años. Y en este encuentro también hubo de eso. Salvaje: Alejandro Betancourt. Joven: Alvaro Olvera. Féminas, femeninas, finísimas: Laura Fernández, Lizzette Álvarez y Nora Iliana Esparza. Novícimos los estudiantes de la UAT e incluso los de UTPA desde McAllen, hologramas en una pantalla que olía a exilio, a destierro, a versos chicanos.
El hotel fue nuestro templo de ritos varios que incluyeron cervezas y una piyamada. Doce escritores en el 405, riendo, cantando, poetizando, cotorreando, tomando chela, tomando manos, prometiendo -como hacen los amantes- que no nos vamos a olvidar, que nos seguiremos frecuentando.
Y esta es mi manera de decirles que no los he olvidado, que pronto los volveré a ver.
Celeste Alba Iris reunió 24 poetas en Cd. Victoria.Alejandro Rosales Lugo (Cd. Victoria) y Marisol Vera (Tampico)
Arminé Arjona (Cd. Juárez), Laura Fernández (Monterrey) y Elí Balcázar (Chihuahua)
Celeste Alba Iris, Eduardo Villegas.
Atención.
Amigas de poesía y de acento.
La primera cena.
Lizeth Álvarez.

Noche de cantina.
Los juarences.

Palabras.

Dragón de Fuego.
Serenata.
El pintor y las poetas, el poeta y las musas.
Salidas del baúl de los recuerdos.
Cupido en las nubes.
Séquito de poetas.
Mural de Alejandro Rosales Lugo.
La lectora.
Alejandro Betancourt (Victoria), Pili González (Laredo) y Lorena Illoldi (Victoria).
Víctor González (Reynosa) y Joaquín Peña Arana (Matamoros).
Performance "Manicomnio"
Poemas de Mauricio Medo.
"No somos niños con trajecitos blancos"
El elenco: Laura, Kika, Marisol y Elí.
Los Coyotes.
Músicos, poetas y locos.
Celeste Alba Iris, Pili Gzl, Víctor Gzl, Félix Cardoso, Alixia Mexa y José Antonio Alanis.
See you space cowboy!
Adiós, ¡poeta incendiaria!
Poetisas.
Cd. Victoria, Tamps. 15, 16 y 17 de abril de 2011.

 
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