lunes, 20 de noviembre de 2017

A un mes de tu partida, mamá.

Ya un mes sin mi mamá. Si de por sí siempre pensaba en ella, ahora mamá ha hecho de mí su hogar, vive en mi corazón, en mi mente, la memoria de mi cuerpo la imita, mis palabras son las que usaba ella, todo me la recuerda, porque finalmente cada detalle de la vida cotidiana ella me lo enseñó -desde comer con la boca cerrada hasta no darme fácilmente por vencida-. 
Ahora que la extraño como nunca, me llegan caudales de recuerdos: lo buena onda que era, siempre fue cómplice de mis locuras, me permitía contarle de todo. Le hablaba de mis primeros novios, de mis “crushes”, luego de Kenton que ella me decía “para qué quieres novio en Juárez si ya te vas a Tampico a vivir, ¡córtalo!” Y terminó amándolo. Estaba contentísima en mi boda: una sabe, cuando se casa, que es un gran día, pero no se imagina que el tiempo pasará pronto y que las cosas no volverán a ser como son en ese momento, en el futuro habrá gente que nos faltará y recordaremos ese día como lo que fue: uno en el que todos estuvimos alegres, juntos como familia. Cuando me embaracé mamá se puso feliz, me llevó a comprar ropa de maternidad. Cuando se me rompió la fuente y yo intuía lo que sucedería -perdería a mi bebé-, mi mamá me fue hablando bonito en camino al hospital, luego sufrió con nosotros la pérdida. Muy parecido a cuando ella pasaba sus últimos días en el hospital y aún seguía optimista y hablándonos bonito. Hasta el día en que falleció estuvo bromeando y haciéndonos reír. En las buenas y las malas ella fue incondicional. 
 Más recuerdos: los viajes, tantos y a tantos lugares y con tanta gente que no los puedo contar, era una aventurera, por ella somos así mis hermanos y yo, “patas de perro”. Y su creatividad: encontraba soluciones creativas para ab-so-lu-ta-men-te-to-do. La música: amaba las canciones, de ahí mi sensibilidad musical, por ella soy fan de los sonidos ochenteros y uno que otro ritmo disco. Por ella soy bailadora y platicadora y bromista. También por ella soy compasiva y empática y lloro fácilmente -tengo un mes llorando todos los días, se ha convertido en mi pequeño ritual; pero no lloro de frustración ni de impotencia, es un llanto tímido, necesario, acompañado de incontables “te extraño mucho mamá”-. 
 Dicen que llega una edad en la que nos convertimos en nuestros padres, para unos es aterrador, pero a mí me reconforta porque mi madre honró el arquetipo de la madre: una figura cariñosa, maternal, nutricia, también firme, fuerte, líder, una mujer que vivía el presente con una intensidad que pocas veces he visto en las personas. Algunos defectos le heredé, pero los abrazo; con gusto acepto el reto de mejorarlos, ahora toca ser la persona de la que mamá estará orgullosa, seguir disfrutando de lo que ella disfrutó, de este mundo bello y las personas que lo habitan. Pero sobretodo me toca disfrutar lo que ella no disfrutó, y eso toma trabajo: debo de aplicarme en la construcción de un mundo a la medida de una persona tan chingona cómo fue mamá, yo misma debo tratar de ser una persona chingona como fue mamá, y sé que decir “chingona” es relativo, pero para mí significa ser como ella: una mujer que sonreía a toda hora y que a todo obstáculo vencía con un rayo de su luz para hacer llevadero el día a día, para que los que la rodeaban encontraran belleza en la vida y la disfrutaran -de paso disfrutaba ella viendo el goce del prójimo-.  
Este es un homenaje chiquito a mi madre Flor Beatriz Izaguirre luego de un mes de no tenerla. Me hace mucha falta pero trato de mantenerme fuerte como ella siempre fue, por mí, por mi abuelita y mis hermanos. 
Amen a sus mamis, disfrútenlas, perdónenles lo que tengan que perdonar. Yo por mi parte estoy en paz porque disfruté a la mía, le dije todo lo que le debí decir en el momento que debí decírselo, no me quedé con nada guardado y sé que ella tampoco porque fuimos muy parecidas, llevamos una relación madre-hija honesta y sana. Te amo, mami, que estas palabras-besos te alcancen hasta donde te encuentras.

lunes, 2 de octubre de 2017

Lo que el huracán dejó: 5 videos indie grabados en las islas del Caribe.

Con la preocupación por los estragos del terremoto en México, me he olvidado un poco de poner mi atención en Puerto Rico, una tierra que robó mi corazón cuando la fui a visitar, pero por la que ya sentía cariño desde hace tiempo gracias a la música que me llegaba de allá, su comida (muy parecida a la comida de Tampico: plátano macho en los platillos, hoja de plátano para cocinar, guayaba, mariscos, etc) y su clima también parecido al clima de la ciudad costera donde crecí.
Tras los huracanes que azotaron la zona, las fotografías que nos llegan son de ruinas, polvo, carencia, lo cual es impactante para todo aquél que vio aquellas ciudades en toda su belleza y colorido previo a los desastres. No sólo Puerto Rico ahora necesita de nuestra ayuda y buena vibra, sino todas las islas del Caribe que por una u otra razón amamos: Cuba con toda su cultura, literatura e historia moderna, Haití y República Dominicana que solían ser La Española, islas que encantaron a los colonizadores y que también poseen un ritmos y sabores propios. Aquí dejo cinco videos indie de diferentes estilos musicales, todos llenos de candela, grabados en esa zona tropical:

1. Los Wálters - Toca madera. Los boricuas Luis López Varona y Ángel Emanuel Figueroa comenzaron un proyecto a distancia, operando uno desde San Juan, otro desde Philadephia, desde entonces han vivido en Barcelona, Sao Paulo, Rio de Janeiro, Miami... no permitiendo que la distancia los separe de sus raíces, aunque han ido agregando un ritmo cosmopolita que los hace únicos. Este vídeo fue grabado en las hermosas playas puertorriqueñas.

2. Maluca - El Tigeraso. La neoyoriqueña (o newyorican, término que se usa para denominar a los neoyorkinos de raíces dominicanas o puertorriqueñas) Natalie Ann Yepez, mejor conocida como Maluca, fue descubierta por Diplo en un bar mientras cantaba karaoke. Éste trabajó con ella en la producción del sencillo El Tigeraso, que refiere a una palabra muy dominicana "tíguere: una persona muy astuta o experta en manipulación, un jugador o pícaro". El resultado es una mezcla de merengue electrónico y rap. Mis estudiantes extranjeros de español adoran que les ponga este vídeo, el cual fue grabado en Santo Domingo.

3. Clubz - Afrika. El dueto de Clubz no tienen mucho de caribeños, son más bien dos mexicanos (Orlando y Coco) haciendo un indie rock / synthpop inspirado al principio en "la movida madrileña", comenzaron a sonar desde el 2014. África es uno de sus videos más recientes y, aunque parezca una isla exótica tailandesa, fue grabado en lugares conocidos -y otros no tanto- de Puerto Rico, con tomas de la gente y de las costumbres boricuas.

4. Acentoh - Guagua. Ahora escuchemos un poco de rap dominicano. Acentoh es un proyecto que comenzó en el 2010 y proviene directamente de las calles de Villa Mella, donde los versos freestyle de los raperos se reúnen y se mezclan con la demás música que se oye ahí: bachata, merengue, salsa. El vídeo es una muestra de la realidad dominicana y el título refiere al transporte público de allá, el camión al cual, al igual que en Cuba, los dominicanos le llaman guagua.


5. Buscabulla - Métele. Buscabulla es una palabra puertorriqueña similar a tíguere, refiere a alguien problemático. Ése es el nombre que le dieron a su proyecto los integrantes del dueto entre la diseñadora boricua residente en Nueva York, Ráquel Berrios y su novio Luis Alfredo del Barrio. Pertenecen a la elegante disquera francesa Kitsuné, sus influencias son tanto de la música sicodélica cubana, la música latina de los años 70 y varias vetas del electrónico, culminando en un estilo que ellos denominan "la música caribeña del futuro". 


5. BONUS: Whitest Taíno Alive - Poussy. Taíno es el nombre que llevaban los aborígenes precolombinos nativos del Caribe. Este trío de raperos de la República Dominicana también se alimentan de influencias musicales tropicales, aunque en esta canción -cuyo vídeo es un poco explícito y tripeante- experimentan con el smokewave, pero sin dejar de sonar, al fondo, algunas notas isleñas.

sábado, 30 de septiembre de 2017

El ejército del crimen (video mensaje y poema)

En el 2015, Marco A. Mansidor me invitó a enviar un mensaje para proyectar en una plaza pública de Uruapan, Michoacán, durante un mitin de protesta por el primer aniversario luctuoso de los 43 normalistas. Han pasado dos años de eso, tres años desde la matanza, seis años desde que escribí este poema para la antología México lindo y querido (Homo Scriptum, 2011, Monterrey, N.L.). Ya estamos a 2017 y las cosas siguen igual en muchos lugares de nuestro país -como mi natal Tamaulipas-, donde la violencia, el crimen y la barbarie continúan imperando en las calles.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Encuentro de artistas México Joven 2017: la despedida.


En septiembre del 2017 se llevó a cabo la última emisión del Encuentro de Artistas México Joven (¿o debemos llamarlo México post-joven?), organizado por la académica y escritora polaca 
Maja Zawierzeniec. 

El primero de estos encuentros se celebró en el 2009. No recuerdo cómo o por medio de quién me llegó la convocatoria: no provenía de ninguna institución, era una iniciativa individual y asimismo, la polaca invitaba a todos los artistas mexicanos menores de 35 años a usar sus propios recursos para asistir a la reunión que se realizaría en Xalapa. 

Yo fui porque nunca había viajado sola a uno de esos encuentros y, a mis 22 años, a punto de graduarme de la carrera, me pareció crucial -y lo fue- empezar de esa forma a codearme con otros creativos jóvenes del país. 
Doktor Morris, Maja Zawierzeniec, su esposo Maciej Ubanowicz y yo.
En aquel viaje conocí a Miguel Barquiarena, entrañable amigo a quien veo seguido en encuentros estatales y eventos locales, ha sido responsable de algunas presentaciones que he dado y talleres a los que he asistido en Nuevo Laredo. Otro amigo que hice ahí fue el poeta regio Félix Treviño, con él conviví bastante durante el tiempo que los dos vivimos en McAllen. En Xalapa además conocí al artista Arian Dylan, hermoso ser humano a quien casualmente me encontré en Chihuahua cuando viajé a presentar mi poemario y él a exponer su obra (interviene libros para crear una especie de esculturas mandálicas, cortando cuidadosamente -artísticamente- las páginas). También entablé amistad con Alejandro Ipatzi, me lo volví a encontrar en Monterrey y luego en Tampico, tiene tiempo invitándome a Tlaxcala a presentar mi obra, espero pronto poder tomarle la palabra. Por último debo mencionar a mis queridísimas Martha Delgado y Laura Rojo, la primera, entregada pintora capitalina con quien tengo mucho en común, la segunda, fotógrafa súper talentosa de Cancún. A ninguna de las dos las había visto desde aquella primera vez.
Tres mujeres, tres disciplinas: yo con Martha Delgado (pintora) y Cora Conchita (actriz)
Siempre me pareció irónico que fuera una polaca y no una mexicana quien haya servido de amalgama para que todas estas personas, maravillosamente creativas, lograran coincidir en un mismo lugar y espacio, para que pudiéramos conectar y compartir y enamorarnos -en el sentido metafórico de la palabra, más como crush creativo- unos de los otros. Luego del primer encuentro Maja ha organizado varios congresos sobre México en su país de origen, ha publicado libros en español y en polaco, entre los cuales está uno de investigación sobre la literatura joven mexicana (que incluye a muchos más artistas de los que asisten a sus encuentros). 

Nos encomendaron la creación de un mural en el Centro Cultural del Niño Yucateco
Otros "México Joven" le siguieron a aquel primero, uno en Polonia, otro en España y otro en Monterrey. Como los que eran jóvenes en 2009 ya no lo son tanto en 2017, Maja decidió dar cierre a su proyecto con un último encuentro en Yucatán, al cual asistimos muchos de los que lo fundamos, más algunos que se fueron integrando con los años: el artista multidisciplinario Doktor Morris, el narrador Will Rodríguez, el poeta Gerardo de Jesús Monroy. Además de otros entusiastas de la cultura yucateca como Aída López, Elena Martínez de Bolio, la actriz Cora Conchita y escritores yucatecos como Ángel Fuentes Balam y, mi favorito, l'enfant terrible (jeje) Daniel Sibaja, con quien sostuve muy buenos debates y quien me compartió sobre la comida, las costumbres locales y hasta un poco de lengua maya, además que volvió a encender en mí un cierto idealismo que tuve en la juventud y por alguna razón he perdido.
Algunos de los participantes de este año.
Las presentaciones fueron en la Escuela de Escritores de Yucatán, cuya directora, Ena Evia, es una feminista e intelectual super respetable, esto me entusiasmó porque en otros lugares, los roles administrativos, aunque sean de instituciones culturales, suelen ser otorgados a hombres o a personas que no están para nada interesadas en la cultura, aquí Ena hace gala de su posición. Además de las mesas de debate, creamos un mural integrando a los niños del Centro Cultural del Niño Yucateco CECUNY, tuvimos feria del libro, fuimos a la playa, a bares y cantinas, recorrimos de día y de noche el centro de Mérida -que es una preciosidad- y asistimos a una presentación con Juan Villoro y Hernán Lara Zavala en el Teatro Fantasio. 
Mesa de debate sobre Juan Rulfo, Remedios Varo y Leonora Carrington
Cada factor del viaje -incluso mi prima Laura Izaguirre, que me acogió en su guarida y me llevó a lugares de moda- contribuyó a darme una experiencia cultural súper enriquecedora. Regresé encantada con los sabores de Mérida, su colorido, el calor no tanto ja, pero sí la calidez de su gente, a la que conocí principalmente por medio de los muchos conductores de Uber con quienes mantuve conversaciones. De verdad, he viajado por muchos lugares de la República y no me había encontrado con un pueblo tan amable, orgulloso de su cultura e interesado por conocer lo que las subculturas externas tenemos para ofrecer.

Maja, por su parte, nos contaba que antes del 2009 ella nunca había pensado en México, fue hasta que se halló una beca del Departamento de Relaciones Exteriores mexicano para venir a hacer investigación cuando decidió conocer más de nosotros. Aprendió español en poco tiempo -uno de los tantos idiomas que domina- y cuando menos se lo esperaba, ya estaba aquí, en el que Bretón llamó "el país surrealista por excelencia", nación que antes enamoró a extranjeros como Leon Trotsky, artistas como Leonora Carrington, Luis Buñuel, Remedios Varo y otros exiliados españoles, a los poetas beatniks y, hasta la fecha, a muchos grandes escritores sudamericanos.

Feria del libro de autor.
Hablé un poco de mi labor literaria del 2009 para acá.

*Algunas de estas fotos pertenecen a Laura Rojo
Cantineando

Juan Villoro y Hernán Lara Zavala en la FILEY.
Mi prima Laurita y su roommie Marissa 
Mérida, Yucatán, 
7, 8, 9 y 10 de septiembre 2017

sábado, 26 de agosto de 2017

Un poema en téenek, la lengua huasteca.

La poesía prehispánica en Tamaulipas existió mayormente en forma de cantos rituales de guerra o a la naturaleza. Pero se sabe de un poema, sin embargo, que data de la época y habla de los conquistadores que llegaron a tierra mexicana. Quizás sea el primer poema que podamos considerar poesía tamaulipeca.

Se trata de una pieza lírica con ritmo musical (¿escrito, tal vez, con la intención de ser cantado?) en donde se narran las impresiones de un indio huasteco al avistar las primeras naves españolas que aparecen en las costas de Tampico, una experiencia que seguramente el autor del poema vivió. A continuación transcribo el poema en téneek y su traducción desde el libro Historia de la literatura en Tamaulipas Tomo III de Carlos González Salas publicado en 1980.


jueves, 27 de julio de 2017

Todo inmigrante es un aventurero

Soy una inmigrante mexicana viviendo en una ciudad de Texas, la ciudad más multicultural de Texas, donde la mayoría de la población habla el inglés con acento extranjero. El mío lo han confundido con acento francés, griego y ruso. Pero la población que más abunda es la de inmigrantes del Medio Oriente.

En un año de interactuar con la comunidad, me han preguntado tres veces que si soy de Nepal, dos veces si soy de Persia, una vez si soy de Irán. Dos chicas se me acercaron en un bar a enseñarme una fotografía de una amiga suya de Bangladesh "igualita a mí"; una vez un niño intentó hablarme en nepalí y otra más una pareja de musulmanes al ver mi apellido me preguntaron que si soy de Marruecos. Siempre se impresionan cuando digo que soy mexicana.

Es verdad que llevo un apellido árabe, el padre de mi padre llegó de Líbano a México en los años treinta y se casó con mi abuelita quien por su pinta y la de sus hermanas yo adivino que tiene genes eslávicos o germánicos. De ahí proviene mi mestizaje entre raza árabe y europea. Del otro lado de la familia, mi familia materna, mi tatarabuelo llegaba de España y engendraba descendencia que luego se mezclaría con los genes mestizos de mi otro abuelo, el mexicano. Mi ascendencia fue vertiéndose una sobre otra hasta derivar en lo que ahora soy, sea lo que sea que soy: el último eslabón de la cadena, el presente de todo este entramado genético en cuya historia debió haber incontables narrativas de amor, de alegrías, pero también de tragedias y dolores que cargo sin ser consciente de ello.

Algo se me despierta en el corazón cuando conozco a estas personas del Medio Oriente y las observo encontrar en mí algo de ellos, de sus culturas, de sus genes, rasgos con los que están familiarizados. Estos encuentros me hacen consciente del pasado que no conocí, me muestran otra perspectiva de mi biología: mi genética árabe que porto a flor de piel y la cual a veces ni tomo en cuenta.

Me gusta pensar que esas personas ven en mí, vivo, el pasado cultural que me hermana con ellos, como si no fuera yo sino mi árbol genealógico el que les sonríe y les contesta: "no, no soy de allá, pero mi abuelo llegó de Líbano...". Y me preparo para después escuchar sus historias de inmigración, seguramente muy parecidas a la de mi abuelo, seguramente muy parecidas a cualquier historia de inmigración: un joven pobre y soñador deja su país en busca de nuevos horizontes, comienza una empresa, la empresa de su vida, sea ésta construir una familia o poner una tienda o alcanzar cualquiera que fuera el sueño que en su país no pudo alcanzar. Todo inmigrante es un aventurero, por necesidad o por decisión, al final sus aventuras desembocan en lo mismo: amor, alegrías, tragedias, dolores, sepultar el pasado, vivir el presente, prepararse para el futuro, donde quizá alguna vez sus tataranietos se pregunten cómo era él, cómo fue su vida.

 
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