viernes, 14 de julio de 2017

Jung y el Tarot: Un viaje arquetípico.


Esto va para la gente que cree que el Tarot es del diablo 👹 jaja. Nada más alejado de la realidad que la idea del Tarot como brujería o herramienta maligna, esa es la visión que se han encargado de promover los medios de poder desde tiempos antiguos, pues a ellos no les conviene que nos conozcamos a nosotros mismos y el Tarot, como cualquier otro oráculo, no es más que un instrumento de autoconocimiento, de conexión con lo profundo de nosotros. 

Actualmente algunos psicólogos usan las cartas del Tarot en sus terapias, ya que éstas permiten al paciente proyectarse en las imágenes. Al tirar las cartas el paciente está dibujando un mapa de su subconsciente, que es fácil de interpretar para el psicólogo o cualquiera que esté iniciado en el entendimiento de estos arquetipos y símbolos. Estoy leyendo el libro "Jung y el Tarot: un viaje arquetípico", donde explican la disección que el célebre Carl G. Jung hizo de cada una de las imágenes en el Tarot, él las relaciona con arquetipos universales a los que nuestro subconsciente responde naturalmente. Por ejemplo, las cartas del Emperador y la Emperatriz representan los arquetipos del padre y la madre. Todos hemos tenido padre y madre y, si no, al menos sabemos lo que son, pues los vemos a nuestro rededor, tenemos una idea de la función que cumplen en la vida de una persona y en la sociedad. Si estas dos cartas aparecen en nuestra tirada, nos hablarán de la relación que tenemos con nuestros propios padres o bien, con jefes, maestros u otras personas que inconscientemente relacionamos a la figura materna y paterna. 

Así, cada carta carga un valor simbólico para nuestro subconsciente. Obviamente la guía de un buen tarotista importa, pues al interpretar también influye su propia concepción del mundo y nivel de intuición. Si es muy negativo, se enfocará en aspectos negativos, si es más optimista la lectura tomará otro rumbo. Si tiene intuición, el paciente se llevará una sorpresa y dirá "¿cómo es que esta desconocida sabe tanto de mí?", pero no es que lo sepa, es que en el Tarot se proyecta su subconsciente. 

Habría muchísimo más de qué hablar sobre el tema, sólo quería hacer esta pequeña nota para ir venciendo prejuicios.

sábado, 1 de julio de 2017

2da parte: 12 películas para mujeres que pronto tendrán 30 años

Crecer te saca de tu zona de comfort, especialmente cuando tienes que dejar la comodidad, diversión y romanticismo de los 20, para enfrentar la realidad como una mujer de 30. Tu mente dice "venga, sigamos en el desmadre", pero tu cuerpo te castiga con terribles resacas, achaques, muelas del juicio. Continúas sintiéndote una chavalita, pero la sociedad te exige que te comportes como una mujer, que hagas algo importante con tu vida. ¿Comprometerte para siempre o quedarte soltera? ¿Tener hijos o estudiar un doctorado? ¿Irte a vivir sola o seguir dependiendo de tus viejos? Son preguntas que urge resolver a esta edad. Empezar a ahorrar para una casa, pagar deudas, tener un trabajo en el que no te valoran, mientras recuerdas los años en la preparatoria, cuando tu única preocupación era pasar las materias. Quizás eras la primera de tu clase o te graduaste Cum Laude, quizá en la uni descubriste que eras buena para algo y, cuando todo parecía tan fácil, te graduaste, creciste, llegó el futuro y te enseñó que life's a bitch

Este conteo de 12 películas independientes está ordenado desde aquellos filmes que tratan sobre chicas viviendo los primeros años de la década de sus 20 (primera parte), a aquellos que examinan la entrada en la década de los 30: 


6. Miss Stevens (Estados Unidos, 2016), la encuentras en Netflix: Rachel Stevens tiene 29 años y es maestra de preparatoria. Le toca llevar a tres estudiantes a una competencia de teatro fuera de la ciudad. Los muchachos, por ser adolescentes, se encuentran en esa etapa donde uno comienza a construir su identidad y cada uno posee su propia personalidad estereotípica: Margot la nerd, Sam el alegre y Billy, el sensible, casi oscuro. Con éste último Miss Stevens (Lily Rabe) encuentra afinidad debido a que, a pesar de sobrepasarlo por más de diez años, ambos transitan por crisis existenciales similares de sufrimiento y soledad. El hecho de que maestra y alumno compartan sus sentimientos uno con el otro, permite al espectador comparar ambas crisis de acuerdo a la edad que tienen: mientras Billy es impulsivo y aún no sabe dilucidar entre lo que está bien y lo que está mal (pues, dicho sea de paso, a esa edad no está desarrollada la corteza prefrontal del cerebro, la que se encarga de medir las consecuencias), Miss Stevens logra controlar mejor esos impulsos, aunque no sin esfuerzo. Se trata de una mujer que tiene su vida material más o menos resuelta: trabajo, automóvil, departamento, pero acaba de perder a su madre y esto la tiene hundida en un caos emocional, pues al carecer de alguien que cuide de ella -una mamá, una pareja o amigos-, se vuelve a convertir, simbólicamente, en una adolescente que deberá salir adelante y dejar atrás sus temores.


5. Lifeguard (Estados Unidos, 2013), la encuentras en Netflix: Otra más para las que aún nos emborrachamos en fiestas y pensamos que son guapos los muchachos de veintidós: no es que nos neguemos a madurar, es que simplemente no es fácil volverse adulta de la noche a la mañana. Eso le sucede a Leigh (Kristen Bell), protagonista de Lifeguard, una mujer de 29 años que, tras una vida de "logros" (o a lo que le llamamos logros en nuestra sociedad, como dar el discurso de graduación, mudarse a la gran ciudad y obtener un trabajo en un importante periódico), un día se da cuenta que no es feliz. Así, renuncia a su vida en Nueva York y regresa a su pueblito natal a encontrarse a sí misma. Ahí volverá a su trabajo de juventud como salvavidas en una piscina. Sin darse cuenta, ella y sus amigos de la prepa -chavorrucos como ella- estarán viviendo esa fase juvenil de salir a deshoras, involucrarse en drogas y juntarse con "malas influencias", dándole un fuerte dolor de cabeza a sus padres o a su esposo, en el caso de Mel, la mejor amiga de Leigh. Los tres adultos jóvenes que aparecen en esta comedia dramática (Leigh, Mel y su amigo Todd) se hallan en crisis-de-cuarto-de-siglo cada quien a su manera. Mientras Leigh se justifica bajo el hecho de que nunca vivió esa etapa de rebeldía cuando fue más joven (por haber sido siempre una nerd dedicada a sus estudios), los otros dos personajes también tienen sus propias razones y dilemas existenciales, lo cual demuestra que son contratiempos comunes de los casi-treinta en nuestra época.



4. Metalhead (Islandia, 2013), la encuentras en Youtube: Esta va para aquellas que alguna vez en nuestra pubertad intentamos ser cool para agradar a los demás (o asustarlos, según sea el caso). El caso de esta película es más radical. Hera, una joven de familia campesina, pasa por la tragedia de ver morir a su hermano, quien escuchaba a Motorhead y usaba playeras de Judas Priest. En una especie de tributo a él, a los 12 años quema toda su ropa de niña y crece vistiendo las prendas negras que él dejó atrás, escuchando música metal y tocando la guitarra eléctrica. Así llega a los casi-treinta convertida en una reina del black metal. Hera trata de ser cool para agradar a alguien que ya ni siquiera vive. La sensación de que "Dios es injusto" es su leiv motiv pero a la vez lo que le impide construir una vida estable. Este filme lidia con el tema de la pérdida de un ser querido y lo devastador que puede ser para una joven cuya personalidad está en construcción. Sus padres, desesperados por su rebeldía y su incapacidad de comportarse no sólo como una chica normal, sino como una de 30 años, buscan ayuda con el sacerdote local, quien resulta ser aficionado del heavy metal. Es obvio que Hera se enamorará de él, tan sola y aislada como se encuentra, pero el padrecito no siente por ella más que la compasión de un pastor por su oveja. Todos estos conflictos -la pérdida de alguien que amas, el rechazo de un enamorado, el sentir que no perteneces, que eres diferente a tu familia, a tu sociedad, la impresión de haber nacido en el lugar equivocado y las ganas de querer largarte de donde estás- pueden desatar tu ira si eres una chica como Hera. Si no eres tan extremista, al menos quedarás exhausta y triste hasta que, como ella, descubras tus talentos, encuentres tu propósito y tu lugar en este mundo.


3.  Lola Versus (Estados Unidos, 2012): Protagonizada por Greta Gerwing (la misma que encarnó a Frances Ha), Lola es una muchacha a punto de cumplir los 30 años cuando el único novio que ha tenido en toda su vida -ahora su prometido-, la bota a pocos días de casarse. Éste momento dispara su crisis de edad, porque a los 30 una cree que ya debió haber alcanzado sus sueños: te has graduado de la uni, quizá empezaste un posgrado, el siguiente paso es casarte y preparte para lo que sigue: los hijos, ¡y a vivir feliz para siempre! ¿No? Saber que debes empezar de cero... ¡horror! De la noche a la mañana los planes de Lola para un futuro brillante se le vienen abajo, esto dispara en ella obsesiones compulsivas, como devorar comida chatarra, revisar su teléfono cada minuto o ir a fiestas a buscar el amor (más bien sólo necesita un poco de atención para no sentirse sola). Es así como termina hiriendo a su nuevo prospecto amoroso, cuando éste descubre que se acaba de acostar con otro. Aquí Lola se excusa con una de mis frases favoritas en el cine de comedia: hey, no te vayas, soy medio puta, pero soy buena persona. Ya que somos mujeres fuertes del siglo XXI, como Lola buscaremos ayuda en amigos, terapeutas e incluso brujas o chamanes, hasta que comprendamos que las respuestas no vienen de afuera, sino que están dentro de nosotras mismas.


2. Slow Learners (Estados Unidos, 2015), la encuentras en Netflix: Esta peli me encantó. No se trata sólo de una mujer treintona, sino que incluye a un co-protagonista masculino que sufre la misma crisis de edad. Aunque aquí la crisis es a la inversa. En lugar de haber vivido la fiesta y la locura a los veinte y llegar a los treinta incapaces de dejarla, estos dos muchachos son unos geeks con vidas aburridas. Profesores de educación media (¡como yo!), un verano de repente comprenden que les falta sazón a sus vidas. Es así como se proponen cambiar para convertirse en gente en onda y poder acceder a cosas divertidas como el sexo, la moda, la vida refinada, la popularidad en los bares y... ¿ya dije el sexo? Sin embargo, integrarse a la sociedad les cuesta muchísimo por tratarse de un par de inadaptados: deberán leer libros, instruirse con reality shows y tomar lecciones provenientes de verdadera gente cool para lograrlo. Como buenos nerds, alcanzarán sus objetivos, sólo para descubrir que es más valioso ser auténticos que vivir bajo las normas de una sociedad cambiante y frívola. La peli se titula Slow Learner como una ironía, la frase se traduce literalmente a "estudiante de lento aprendizaje" y es un término que en educación se le otorga a niños con problemas didácticos.


1. Young Adult (Estados Unidos, 2011): "Todos crecemos, pero no todos crecemos", dice el trailer de esta película donde la conocida actriz Charlize Theron interpreta a Mavis, una mujer en los primeros años de sus treinta que, como muchas de las protagonistas en este listado de películas, vuelven a su ciudad natal después de haber vivido en otra ciudad, cargando con un bagaje de insatisfacción personal, por lo que se encuentran a la cacería de su realización personal, en la búsqueda de esa tierra prometida de estabilidad y éxito que algunas mujeres creemos encontrar en la profesión, otras en las amistades y otras en la familia o el amor. Pero Mavis es diferente a las demás chicas de este conteo por el simple hecho de que desde las primeras escenas el espectador comienza odiándola. Un poco en la línea de Lifeguard, esta mujer regresa y conecta con sus compañeros de la preparatoria -quienes no la tienen en buena estima- y se obsesiona con recuperar a su ex-novio Buddy (Patrick Wilson), ahora convertido en un hombre felizmente casado y a la espera de un bebé. Esto no será impedimento para la sicótica Mavis. A diferencia de Leigh en Lifeguard quien durante la prepa fue la nerd, o de los protagonistas de Slow Learners quienes fueron los perdedores, Mavis fue la porrista popular, atractiva, invitada a todas las fiestas y que siempre se salía con la suya. Pero muchos años han pasado de eso y aunque su cuerpo sea ahora el de una mujer adulta, su mente sigue siendo la de una adolescente caprichosa, megalómana e insoportable. A medida que ella queda como estúpida en cada situación que enfrenta, la espectadora de esta película se ríe de su inmadurez o a veces siente pena ajena, sabiendo que en el fondo también quedan residuos en nosotras de esa niña mimada y voluntariosa que se niega a crecer.

 
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