lunes, 30 de enero de 2012

Roberto Bolaño, 2666 from hell.

Luego de meses de procrastinar la lectura de la novela 2666 de Roberto Bolaño, la semana pasada llegué al último capítulo, el cual estoy a punto de terminar. Sin embargo, anoche tuve una pesadilla:

Me encontraba por fin terminando de leer "la parte de Archimboldi", heroicamente a punto de cerrar el libro y sintiendo que la historia estaba conclusa (dentro de lo que cabe, siendo el caso de Bolaño), y de repente descubría un capítulo más, como un pasadizo secreto dentro del libro, un quinto capítulo del que nunca hablaron los críticos y que lejos de darme emoción (pues es un libro con el que he tenido una relación de amor-odio), me preocupaba el hecho de que al acabar ese capítulo, de repente le surgiera otro capítulo más, y otro, y otro, hasta que toda mi vida tuviera que pasarme leyendo ese único libro, el que escribió en su lecho de muerte Roberto Bolaño.


miércoles, 11 de enero de 2012

Congresos de literatura y Encuentros de Artistas

Que me integro y me desintegro, que de tanta carretera y tantos cielos, y tantas gentes y tantas letras, se me sube la cerotonina y en todos lados me pongo sociable, y me les separo no más para extrañarlos, los extraño a los de hace mucho y extraño a los de hace poco, a los de hace meses y hasta extraño a los de ayer y a los de hace una semana. Ya no sé qué hacer con tanto recuerdo que gusta de transmutarse siempre que puede -siempre que me dejo- en melancolía.
CRÓNICAS:
Febrero:
Desde mi graduación, partí de Chihuahua y la sufrí extrañando a mis amigos (aún los extraño pero ya no la sufro ja, sé que los estaré viendo continuamente). Viví un mes increíble con mi futuro esposo Kenton White. Entrenándome y ejerciendo el más productivo Mientras Me Caso (MMC).
5, 6 y 7 de marzo, Congreso de Literatura Méxicana Contemporánea en UTEP:
Todos los años he viajado hasta El Paso con maestros y compañeros de Letras Españolas, pero ahora que estaba ahí, decidí ir solita. Sorpresa que me dio el encontrármelos ahí, y fueron tres días de literatura, vinito y cheves, peda en el hotel, adoptar a Samy un par de días (lo traté como a mi hijo jaja) pero sobre todo, codearme con investigadores y escritores bien chidos, decir que detrás mío, en el autobús, traía a Cristina Garza Ponce, delante a Federico Patán, luego platicar con Elsa Cross y tener junto a mí a Ibargoyen en una de las ponencias. Con todo esto, el aprender un chingo y el conocer cómo se mueve la literatura mexicana actual, salió siendo como mágico.
12, 13 y 14 de marzo, encuentro México Joven en la Universidad Veracruzana:
Llegar a Xalapa sola, casi asustada, quizá con el trauma aún del congreso en UTEP (adultos super preparados, también super snobs) y encontrarme con gente como yo, desmadrosa, joven -debí reparar desde antes en la literalidad del título del encuentro jaja-, compañeros que hacen arte por gusto y no por obligación, que tienen becas o que trabajan, que han publicado diez libros o ninguno, que han ganado premios o que han expuesto en galerías de arte. Observar el trabajo de los artistas jóvenes del país (D.F., Monterrey, Laredo, Oaxaca, Tlaxcala, yucatecos, veracruzanos, entre otros), y poder cotorréarmelos, fue creo yo, el remate de todas mis experiencias chidas de este año.
Le agradezco a Maja Zawierzeniec -aún impronunciable su apellido jaja- por habernos juntado, por hacer conexiones entre nuestros contemporáneos jóvenes y no tan jóvenes, pero chavos de corazón. Siempre algo bueno ha de salir de meter a la licuadora: una invetigadora polaca, una gran pintora, un escultor recorta libros, un escritor caníbal, un artista de instalaciones-pintor-fotógrafo-poeta y una poeta alchólica (que vendría siendo yo ja), más muchos otros escritores junkies ja, metaleros, metafísicos, baila-salsa y no baila-salsa, hasta publicistas je, comerciantes libera libros, mujeres eróticas, médicos escritores y escritores enfermos (mentales), andando por las calles de Xalapa, deambulando en los pasillos de la Facultad de Artes Plásticas, brincando de bar en bar y viviendo el arte como se vive el amor y como se vive el odio, como se come un baguette y como se firma un libro, una pintura o una fotografía. (http://www.encuentromexjoven.blogspot.com/)

La vestimenta como expresión de la corporalidad.

"Even though vanity is considered a negative
because of the emphasis on external appearances, 
I see it as their (women's) right of freedom.  
The world of art is coming together on a level that has never been seen before
and women are using it to display their identity and fearlessness".
NOEL PALMENEZ, Machistas y vanidad.

La industria de la moda, por ser una de las banderas del capitalismo, se ha convertido en blanco de crítica del movimiento izquierdista a nivel global.
Entiendo la radicalidad con la que estos grupos observan las modas, ya que están creadas dentro de un sistema al que sólo pueden accesar miembros de la clase alta, mientras que la clase media agota sus recursos tratando de seguir tendencias que en muchos sistemas de doctrinas espirituales o morales, son consideradas materialistas, discriminatorias, frívolas y superfluas, al aportar cánones de belleza inalcanzables para la persona promedio.
Pero a mi entender hay tres razones por las que las personas siguen las modas en el vestir, y estas son:  (1) Como símbolo de estatus. (2) Para realzar la imagen de su persona. (3) Para expresarse.
Si quien lee esto alguna vez se ha preocupado por vestirse de tal o cuál forma, haga el ejercicio de pensar cuál fue la razón, y seguramente se identificará con una de esas tres.
La primera razón a mí no me llama, la segunda la logro sólo ocasionalmente, pero la tercera me parece interesante, pues resulta que vestirme es como hacer una pintura, escribir un poema, componer una canción, es jugar sobre mi cuerpo con los colores, con la forma en los estampados, con la textura de las telas, los diseños. Y esa es la razón por la que la humanidad comenzó a experimentar con el vestir: para adornarse.
También está la anti-moda, en la que suelo incursionar (ahora ya más solía, que suelo) y la cual no es del todo visualmente desagradable, sino que busca ser transgresora y mostrar la propia individualidad desde una postura que puede ser consumista o no, como todas las modas contraculturales (los punks, góticos, emos, hippies, etc): imágenes que incomodan, que resultan atractivas pero extrañas, pues encarnan lo desconocido, lo otro, a lo que no estamos acostumbrados, y eso también tiene su punto a favor, ya que logra los tres cometidos de adornar, expresar y si se quiere, ubicar a quien la viste dentro de un grupo determinado que en este caso se opone al mainstream o cultura dominante.
De principio parece una contradicción que yo, anti-capitalista, me vista "a la moda", pero el secreto está en la práctica: soy partidaria de comprar en tiendas de segunda, de reciclar prendas en desuso combinándolas con otras modernas, o de plano intervenir tijeras y aguja en mis trapos viejos, aunque de vez en cuando compro una falda, unos zapatos, un moño, como quien compra un pincel o un paquete de acuarelas.
Este gusto por el vestir y las horas invertidas en mis looks por mucho tiempo me generaron culpas de estar siendo parte de un teatro de vanidades, pero tras reflexionarlo, concluí que es una expresión de mi corporalidad, como muchos utilizan los tatuajes, los piercings, los cortes de cabello. En mi práctica personal, mi cuerpo, mi persona misma, terminan siendo musa, artista y medio a la vez, un medio como el lienzo o el papel, donde la ropa, los zapatos y los accesorios vienen siendo pintura y color.
Una simple interpretación sobre cómo a algunos, la ropa nos permite expresarnos al aplicar trabajo físico e intelectual sobre algo que tendrá un resultado visual, pues el arte tiene muchas vertientes, pero siempre se materializa en el momento en que el artista logra crear algo, una imágen.
Y crear imágenes sobre mí misma, imágenes que a veces se adhieren a las modas dominantes para revelar que soy parte de un aquí y un ahora, podría ser incluso un lenguaje que se hace cargo con mayor propiedad de la relación entre arte y vida, algo así como el arte-objeto, pero en este caso...  ¿arte-persona?

 
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